Actualizado el 27 de mayo de 2010

Turismo y música popular en Cuba

Por: . 13|5|2010

El siglo XX vio nacer la industria del turismo en Cuba. Y desde el inicio, se les ofertó música a los turistas. Si al principio las orquestas y músicos eran norteamericanos; pronto fueron sustituidos por cubanos. Al cambiar los músicos, cambió la cultura musical: los foxtroxs, blues y temas de jazz reproducían el estilo y los sonidos de los yankis, pero después iban adquiriendo la “onda” cubana y en poco tiempo se les daba también sones, guarachas, rumbas y congas.1

Esa cubanización que se ofertaba a los visitantes penetraba su mente. Compraban discos o contrataban músicos cubanos para su país. Ello propició corrientes migratorias de artistas, que enriquecían el panorama musical del país receptor, pero también el nuestro. Muchos de los músicos cubanos trabajaban en sitios orientados al turismo; entre ellos Armando Romeu, María Teresa Vera, Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona. Inevitablemente, la mejor cultura musical cubana se imponía, internacionalizándose artistas, ritmos y géneros musicales, como la conga, la rumba, la guaracha, el bolero, la trova y el son, cuya difusión comenzó gracias al turismo internacional.

Posteriormente esas tendencias se profundizaron. Cuba se convertía en una gran plaza de turistas, la primera del Caribe, con más del 40% del turismo. Cubana de Aviación se colocaba entre las primeras en el mundo por pasajeros transportados y kilómetros recorridos. En ese ambiente favorable surgieron grandes artistas: Arsenio Rodríguez, la legendaria Sonora Matancera, el conjunto Casino, el filin, Miguelito Valdés, los Matamoros, grandes orquestas como la Havana Casino, la Riverside con Tito Gómez, la Casino de la Playa, Benny Moré, Roberto Faz, Celia Cruz, Omara Portuondo, y otros muchos que debutaron o se destacaron en esa época.

Los grandes y más lujosos hoteles, los cabarets de primer nivel, los nigthclubs más prestigiosos contrataban a las primeras figuras cubanas. Por ejemplo, Tito Gómez, toda una leyenda en Cuba y en América, tocaba con la Havana Casino en el Hotel Nacional. Pero también lugares de más baja categoría pugnaban por contar en su nómina a grandes músicos. Esas figuras se tornaban atracciones turísticas por sí mismas. Un ejemplo es el genial percusionista Silvano Shueg, el Chori, el cual se presentaba en la Choricera, un cabaret de mala muerte. Su fama era tal, que en una ocasión el actor (y percusionista en sus ratos libres) Marlon Brando llegó de Hollywood para tocar con Chori.

En los 50s hubo una eclosión musical. Cuba lanza al mundo ritmos como el chachachá y el mambo. Enrique Jorrín y Dámaso Pérez Prado se convierten en figuras mundiales. La Aragón y Fajardo y sus Estrellas se internacionalizan. Sitios turísticos se inmortalizan gracias a canciones elaboradas por los músicos que trabajaban precisamente en esos sitios: Prado y Neptuno, el Buenavista Social Club, el Isora Club, la Playa de Varadero, etc.
El maridaje entre el turismo y la música permitió que se desarrollaran grandes figuras, no sólo de la música, sino también de la danza, la coreografía, la escenografía y otras artes inducidas por la música. Nació el prestigio de lugares turísticos como Tropicana y el desaparecido Sans Souci, donde coreógrafos como Rodney (Roderico Neyra) crearon una cultura del espectáculo en el cabaret, algo que muy pocos países tienen.

Gran parte del turismo extranjero venía atraído por el sol, las playas, el sexo y el juego; pero también había mucho turismo familiar y cultural. Los ejemplos son muchos: Frank Sinatra, Tito Puente y Tony Benett eran asiduos a Tropicana. Stan Getz, venía a participar en el Club Cubano de Jazz. Errol Flynn era asiduo en los Aires Libres del Prado, donde amenizaban orquestas femeninas, como Anacaona.

El turismo propiciaba, además, que muchos cantantes y artistas latinoamericanos viniesen a lanzar sus carreras. Leyendas como Lucho Gatica, Leo Marini, Pedro Vargas, Alberto Beltrán, Daniel Santos, Bobby Collazo, Rafael Hernández, entre otros; pasaron largas temporadas en Cuba. También lo hicieron algunos de las mejores y más afamadas estrellas norteamericanas y europeas, como Nat “King” Cole y Ginger Rogers. La simbiosis música-turismo demostraba ser muy rentable.

El Habana Hilton (hoy Habana Libre) inaugura su cabaret Caribe el 19 de marzo de 1958, con la orquesta más popular de esos años, Fajardo y sus Estrellas. Se fijan en él empresarios extranjeros, y le hacen ganar varios contratos, uno de ellos para el gran Waldorf Astoria de New York.2

ALGUNOS ARTISTAS EN CENTROS NOCTURNOS EN 1958

Meses Centros y artistas
Ene. Ali bar: Pablo del Río y Fernando Álvarez. Caribe del Habana Hilton: Fajardo y sus Estrellas. Sans Souci: Rolando Laserie, Ana Gloria y Rolando. Tropicana: Bertha Dupuy.
Feb. Copa Room del Riviera: Manolo Álvarez Mera y Cuarteto de Aida. Tropicana: Bertha Dupuy y cuarteto Los Rivero. Ali bar: Alfonsín Quintana
Mar. Capri: Pedro Vargas, Raquel Bardisa. Club 21: Meme Solís y Elena Burke. Comodoro: Los Llopis. Copa Room del Riviera: Ramón Veloz, Las de Aida, Sonia Calero, Ramón Calzadilla, René Cabell. Parisién del hotel Nacional: Ana Margarita Martínez Casado, Manolo Torrente. Pensilvania: Juana Bacallao.
Abril Copa Room: Corona y Arau. Sevilla: Bebo Valdés. Sierra: Rolo Martínez. Se mantienen los mencionados en marzo.
May. Ali bar: Blanca Rosa Gil. Cabaret Nacional: Rolo Martínez. Parisién: Carlos Argentino, Miguel de Grandy. Tropicana: Celia Cruz.
Jun. Ali bar: Benny Moré, René Cabel, Fernando Álvarez, Blanca Rosa Gil. Alloy: Paulina Álvarez. Copa Room: Los Faxas. Intermezzo: Juana Bacallao. Palermo: Luis Carbonell. Sierra: Merceditas Valdés.
Julio Ali bar: Frank Domínguez, Fernando Álvarez, René Cabel. Caribe: Miguel Herrero, Elena Burke, Meme Solís, Los Armónicos de Felipe Dulzaides. Club 66: Gina León, Mariano Mercerón. Copa Room: María Remolá, Félix Guerrero. Comodoro: Las de Aida. Tropicana: Los Armónicos de Felipe Dulzaides.
Ag. Ali bar: Benny Moré. Alloy: Ramón Veloz, Benny Moré y Orlando Vallejo. Caribe: Rolando Laserie. Comodoro: Trío de Servando Díaz. Night and Day: Celeste Mendoza, Marta Picanes, Gina León. Parisién: Julio Gutiérrez, Las de Aida. Sierra: Benny Moré, Jorge Bauer.
Sept. Ali bar: René Cabel, Jorge Guerrero. Alloy: Rolando Laserie, Ramón Veloz, Orlando Vallejo. Caribe: Elena Burke. Capri: Freddy. Maxim´s: Frank Emilio. Sierra: La Chunga y sus gitanos, Miguel Ángel Ortiz, Tongolele, Carlos Díaz. Tropicana: los Rivero, Marta Castillo.
Oct. Alloy: Orlando Vallejo, Ramón Veloz y Celeste Mendoza. Ali bar: Benny Moré, René Cabel y Jorge Guerrero. Autopista: Paulina Álvarez. Club 21: Meme Solís y Miguel de Gonzalo. Capri: Rafael Somavilla. Sevilla: Gilberto Valdés, Merceditas Valdés. Sierra: Pepe Biondi y Tongolele. St. John´s: Elena Burke
Nov. Ali bar: Benny Moré, René Cabel y Jorge Guerrero. Autopista: Paulina Álvarez. La gruta: Frank Domínguez. Caribe: Rafael Somavilla. Habana 1600: Gustavo Más, Marty Harris, Donald Hesterberg, Papito Hernández, G. Barreto. Night and Day: Celeste Mendoza. Sherezada: Pacho Alonso. Tropicana: Bertha Dupuy.
Dic. Se mantienen los mismos shows aproximadamente.

El triunfo de la Revolución trajo los cambios que conocemos. En particular el turismo se modificó en los primeros años, dándole énfasis a lo nacional. Se mantuvo la tendencia a la contratación de los mejores artistas en los mejores lugares. Tropicana consolidó su fama de cabaret espectacular con shows como Los romanos eran así, donde participaban artistas legendarios. Capri, Nacional, Riviera y otros lugares de primera línea mantuvieron la tradición de contratar conocidos artistas. Y era lógico que así fuera: los artistas preferidos eran un poderoso acicate para los clientes.

Una investigación enjundiosa3 muestra la veracidad de esa afirmación. Por ejemplo, Varadero, con sus hoteles emblemáticos, el Internacional, el Oasis y el Kawama; presentan figuras como Felipe Dulzaides, y los Zafiros. Los años 60s, 70s y 80s (hasta finales) mantuvieron esa tendencia de un turismo nacional.

En los años siguientes, se produce un cambio al turismo internacional. Los grandes centros de diversión se reorientan hacia esos visitantes. Algunos gerentes muestran perspicacia comercial y cultural y crean centros especializados en los géneros musicales de moda. Por ejemplo, el hotel Havana Riviera abre el Palacio de la Salsa.

Se crean las Casas de la Música, tanto en La Habana como en otras ciudades, también con cierta preferencia hacia la salsa. Surge un lugar que pronto se convierte en mítico, y al que comienzan a concurrir turistas que se salían de los circuitos de diversión diseñados oficialmente: el Patio de María, donde se comienzan a presentar las bandas de rock.
Pero el impulso no se mantiene: se cierran el Palacio de la Salsa y el Patio de María. El célebre Salón Rosado Benny Moré, contiguo a la cervecería La Tropical, con más de setenta años de tradición en la música popular, se destina a otros géneros musicales y se comienza a excluir a los mejores artistas de la música popular de los grandes hoteles y polos turísticos. Se rompe la armoniosa relación entre los mejores y más conocidos artistas y los más prestigiosos centros turísticos. Nombres desconocidos encabezan las listas de sus ofertas culturales-musicales con repertorios muy restringidos de canciones tradicionales populares y diseños de shows, que repiten hasta la saciedad un “supuesto recorrido” por la historia musical cubana; el folklorismo “turístico”, elemental y por tanto falso.

Puede afirmarse que la música bailable cubana de vanguardia, el rock cubano contemporáneo, el pop latino tan trepidante, no pueden verse en los grandes circuitos turísticos. Los turistas cuando regresen a su país tendrán poco que contar acerca de la música de este país. Tal vez lo único que podrán decir sobre lo que les ofertaron en los hoteles donde se alojaron, es que es música tradicionalista, y muchas veces aburrida, desafinada y sin calidad.

CAUSAS Y EFECTOS

Es difícil explicar por qué no están los mejores artistas en los mejores lugares. No existen documentos oficiales sobre este particular, o al menos no se difunden.4
Algunas de las causas pueden ser las siguientes:

  1. No se contratan a las orquestas más populares porque consideran que “arrastran” un público nacional, al que no se quiere tener en esos centros por razones diversas.
  2. El precio que están dispuestos a pagar a los músicos es irrisorio. Ello no estimula a trabajar en ese sector.
  3. El criterio dominante es el de “eficiencia”; o sea, trabajar con un mínimo de costos. Ello incluye dedicar la menor cantidad de recursos posible (y esa menor cantidad en la mayoría de los casos es “cero”) a la promoción de artistas y espectáculos. Es una de las mejores vías para restar valor potencial al posible producto a ofrecer, para despersonalizar el producto turístico cubano.
  4. Se obligan a no ejecutar operaciones que puedan tener pérdidas; o sea, a trabajar con un máximo de “seguridad”, sin el más mínimo riesgo. Esa cultura dominante de “no arriesgar” es lo más anti emprendedora que puede existir.
  5. El presupuesto con que operan para los productos artísticos es muy pequeño.
  6. Se parte del criterio, totalmente subjetivo, de que los turistas de países del norte desarrollado hablan idiomas diferentes al español y no comparten nuestra cultura musical. Por lo tanto, se les puede dar cualquier producto artístico, el cual consumirán como mansas vacas que pastan en un establo. Sin embargo, la historia dice que los pueblos de habla no hispana fueron siempre los que avalaron el lanzamiento mundial de nuestros ritmos, géneros musicales y artistas.
  7. Las respectivas gerencias de los hoteles concentran su atención en los servicios de nivel elemental: restauración, alojamiento, limpieza, bares, playas, piscinas. Por lo general delegan los servicios culturales en directores artísticos. Deben comenzar a pensar diferente: los servicios elementales pueden asegurarlos personal de más bajo nivel en la estructura. Los servicios de alto valor añadido, como la música y los espectáculos artísticos, son los que requieren de la máxima atención.

Pueden existir otras causas. Incluso las aquí expuestas pueden ser discutidas y cuestionadas, pero la realidad es que los mejores exponentes de la música cubana están alejados del turismo internacional.

RECOMENDACIONES: UN ESCENARIO POSIBLE

Felizmente aparecen nuevas posiciones que hacen pensar que la alta dirección del turismo se plantea cambiar esa situación.5 Al respecto se podría proponer el siguiente escenario mínimo: vender al menos un CD (precio promedio: 10 CUC) a cada uno de los más de 2 millones de turistas que visitan Cuba, lo que podría representar un ingreso de más de 20 millones de CUC; y propiciar la asistencia de aproximadamente el 50% de ellos a conciertos o actividades de los artistas más destacados (precio promedio de la entrada al espectáculo: 10 CUC), lo cual pudiera representar más de 10 millones de CUC, sin contar los ingresos adicionales por conceptos de bebidas y comidas.

Si a ese escenario puramente económico, se le añade lo que representará para la difusión de la cultura musical cubana más avanzada los posibles beneficios tangibles indirectos, por conceptos de contratos de actuación y grabación, licencias de discos, etc., se puede tener una idea del enorme efecto económico y cultural de una acertada política de utilización de los mejores músicos cubanos por las instalaciones turísticas.

Finalmente, se debe tratar de lograr más imaginación y creatividad en el trabajo de gerencia turística. Romper esquemas anticuados y moldes burocráticos, ineficaces e ineficientes.

*Doctor en Ciencias. Profesor Titular de Sistemas y Tecnología de la Información de la Universidad de La Habana.

NOTAS

1. Si algún lector quiere conocer más detalladamente la forma en que la música que se ofrecía a los turistas evolucionó de los géneros, estilos y formas norteamericanas a las cubanas, consulte, por ejemplo, a L. Acosta, Descarga: el jazz en Cuba, en Ediciones Unión, La Habana, 2000.
2. A. Orejuela. El son no se fue de Cuba. Editorial Letras Cubanas. La Habana. 2006. Pág. 33.
3. Orejuela, A. Obra citada. Pág. 429-516.
4. Es el resultado de lo que algunos abogados llaman el “derecho indicativo”, instrucciones que se transmiten verbalmente, de altos niveles en la jerarquía administrativa, a los más bajos, pero sin que quede constancia de ello. No obstante se cumplen, porque son lo “establecido”.
5.Véase el trabajo de L. Martínez: El futuro del turismo está en la cultura, periódico Granma, viernes 4 de abril de 2008, p. 12; donde se resumen las palabras del Ministro de Turismo, Manuel Marrero.

En los 50s hubo una eclosión musical. Cuba lanza al mundo ritmos como el chachachá y el mambo. Enrique Jorrín y Dámaso Pérez Prado se convierten en figuras mundiales. La Aragón y Fajardo y sus Estrellas se internacionalizan. Sitios turísticos se inmortalizan gracias a canciones elaboradas por los músicos que trabajaban precisamente en esos sitios: Prado y Neptuno, el Buenavista Social Club, el Isora Club, la Playa de Varadero, etc.
El maridaje entre el turismo y la música permitió que se desarrollaran grandes figuras, no sólo de la música, sino también de la danza, la coreografía, la escenografía y otras artes inducidas por la música. Nació el prestigio de lugares turísticos como Tropicana y el desaparecido Sans Souci, donde coreógrafos como Rodney (Roderico Neyra) crearon una cultura del espectáculo en el cabaret, algo que muy pocos países tienen.
Gran parte del turismo extranjero venía atraído por el sol, las playas, el sexo y el juego; pero también había mucho turismo familiar y cultural. Los ejemplos son muchos: Frank Sinatra, Tito Puente y Tony Benett eran asiduos a Tropicana. Stan Getz, venía a participar en el Club Cubano de Jazz. Errol Flynn era asiduo en los Aires Libres del Prado, donde amenizaban orquestas femeninas, como Anacaona.
El turismo propiciaba, además, que muchos cantantes y artistas latinoamericanos viniesen a lanzar sus carreras. Leyendas como Lucho Gatica, Leo Marini, Pedro Vargas, Alberto Beltrán, Daniel Santos, Bobby Collazo, Rafael Hernández, entre otros; pasaron largas temporadas en Cuba. También lo hicieron algunos de las mejores y más afamadas estrellas norteamericanas y europeas, como Nat “King” Cole y Ginger Rogers. La simbiosis música-turismo demostraba ser muy rentable.
El Habana Hilton (hoy Habana Libre) inaugura su cabaret Caribe el 19 de marzo de 1958, con la orquesta más popular de esos años, Fajardo y sus Estrellas. Se fijan en él empresarios extranjeros, y le hacen ganar varios contratos, uno de ellos para el gran Waldorf Astoria de New York.2ALGUNOS ARTISTAS EN CENTROS NOCTURNOS EN 1958

Meses Centros y artistas
Ene. Ali bar: Pablo del Río y Fernando Álvarez. Caribe del Habana Hilton: Fajardo y sus Estrellas. Sans Souci: Rolando Laserie, Ana Gloria y Rolando. Tropicana: Bertha Dupuy.
Feb. Copa Room del Riviera: Manolo Álvarez Mera y Cuarteto de Aida. Tropicana: Bertha Dupuy y cuarteto Los Rivero. Ali bar: Alfonsín Quintana
Mar. Capri: Pedro Vargas, Raquel Bardisa. Club 21: Meme Solís y Elena Burke. Comodoro: Los Llopis. Copa Room del Riviera: Ramón Veloz, Las de Aida, Sonia Calero, Ramón Calzadilla, René Cabell. Parisién del hotel Nacional: Ana Margarita Martínez Casado, Manolo Torrente. Pensilvania: Juana Bacallao.
Abril Copa Room: Corona y Arau. Sevilla: Bebo Valdés. Sierra: Rolo Martínez. Se mantienen los mencionados en marzo.
May. Ali bar: Blanca Rosa Gil. Cabaret Nacional: Rolo Martínez. Parisién: Carlos Argentino, Miguel de Grandy. Tropicana: Celia Cruz.
Jun. Ali bar: Benny Moré, René Cabel, Fernando Álvarez, Blanca Rosa Gil. Alloy: Paulina Álvarez. Copa Room: Los Faxas. Intermezzo: Juana Bacallao. Palermo: Luis Carbonell. Sierra: Merceditas Valdés.
Julio Ali bar: Frank Domínguez, Fernando Álvarez, René Cabel. Caribe: Miguel Herrero, Elena Burke, Meme Solís, Los Armónicos de Felipe Dulzaides. Club 66: Gina León, Mariano Mercerón. Copa Room: María Remolá, Félix Guerrero. Comodoro: Las de Aida. Tropicana: Los Armónicos de Felipe Dulzaides.
Ag. Ali bar: Benny Moré. Alloy: Ramón Veloz, Benny Moré y Orlando Vallejo. Caribe: Rolando Laserie. Comodoro: Trío de Servando Díaz. Night and Day: Celeste Mendoza, Marta Picanes, Gina León. Parisién: Julio Gutiérrez, Las de Aida. Sierra: Benny Moré, Jorge Bauer.
Sept. Ali bar: René Cabel, Jorge Guerrero. Alloy: Rolando Laserie, Ramón Veloz, Orlando Vallejo. Caribe: Elena Burke. Capri: Freddy. Maxim´s: Frank Emilio. Sierra: La Chunga y sus gitanos, Miguel Ángel Ortiz, Tongolele, Carlos Díaz. Tropicana: los Rivero, Marta Castillo.
Oct. Alloy: Orlando Vallejo, Ramón Veloz y Celeste Mendoza. Ali bar: Benny Moré, René Cabel y Jorge Guerrero. Autopista: Paulina Álvarez. Club 21: Meme Solís y Miguel de Gonzalo. Capri: Rafael Somavilla. Sevilla: Gilberto Valdés, Merceditas Valdés. Sierra: Pepe Biondi y Tongolele. St. John´s: Elena Burke
Nov. Ali bar: Benny Moré, René Cabel y Jorge Guerrero. Autopista: Paulina Álvarez. La gruta: Frank Domínguez. Caribe: Rafael Somavilla. Habana 1600: Gustavo Más, Marty Harris, Donald Hesterberg, Papito Hernández, G. Barreto. Night and Day: Celeste Mendoza. Sherezada: Pacho Alonso. Tropicana: Bertha Dupuy.
Dic. Se mantienen los mismos shows aproximadamente.

Categoría: Música | Tags:

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados