Actualizado el 12 de enero de 2012

Regalazo en la Feria del Libro para los amantes de la canción poética

Por: . 11|1|2012

Cubierta del LibroApenas falta un mes para que la Feria Internacional del Libro irrumpa en la ciudad de La Habana y de ahí salga a recorrer la Isla. En el año del 40 Aniversario de la fundación del Movimiento de la Nueva Trova dos amigos, Fidelito Díaz y Bladimir Zamora, nos entregan un nuevo regalo con el sello de la Casa Editora Abril: “Frank, Varela, Gerardo y Santiago: Trovadores de la herejía”. Este volumen de 360 páginas, contiene cuarenta textos de canciones de cada uno de estos trovadores (diez de cada uno con cifrado para guitarra); así mismo aparecen entrevistas a ellos y buen material fotográfico, en buena parte inédito. El libro se encuentra en imprenta y será presentado entre el 12 y el 14 de febrero (daremos los detalles con precisión). A continuación presentamos la síntesis del prólogo del libro, escrito por uno de los grandes de la trova cubana: Vicente Feliú, y una de las canciones de Gerardo Alfonso.

PRÓLOGO

“A mediados de los años 70 apareció una nueva camada de trovadores en la Isla, fundamentalmente en la capital, donde lamentablemente solían ocurrir las cosas más importantes.

Nacidos alrededor de 1960, transcurrieron sus infancias en la maravillosa hecatombe social que significó la Revolución Cubana, en la cual el día siguiente ya era el futuro y la semana pasada era historia antigua. Años de un pueblo acontecido que devolvió a la nación las propiedades extranjeras mal habidas, que ofreció trabajo digno a las personas, que convirtió al país en el primer Territorio Libre de Analfabetismo en Las Américas, que pateó las nalgas del imperialismo yanqui en Playa Girón, que se irguió como pequeño gigante ante los más poderosos en la Crisis de los Misiles de 1962, que colaboró con las luchas de independencia de los pueblos de Asia, África y América Latina, que lloró la caída del Ché y sus compañeros en Bolivia, que generó la Nueva Trova, continuidad de la Trova de siempre, la que integraron a partir de 1978.

Esos fueron algunos de los hechos culturales de los que se impregnaron estos trovadores. A ninguno se le puso una pistola en la cabeza para que siguiera esta línea fundamental y fundadora de la canción y la nación cubana.

Fue una loable intención de todos los que conformaron este grupo desprenderse lo más posible, sin despreciarlas, de las influencias más cercanas de las generaciones precedentes, y buscar sus propios paradigmas musicales y estéticos en general. A mi modo de ver, lo lograron.

Foto histórica tomada en 1986. De izquierda a derecha: Donato Poveda, Gerardo Alfonso, Chico Buarque con Xiomara Laugart (delante), Frank Delgado, Roberto Poveda, Alberto Tosca y Santiago FeliúLos años 80s fueron el despegue de estos muchachos (que ya no tanto, eh). En las propias entrevistas cuentan cómo les ha ido con la profesión —dicho sea de paso, solo en Cuba tantas personas pueden tener el canto como una profesión de la cual vivir—. Quizás solo acotar, sin el fardo de la modestia que pudiera mutilar un análisis por parte de ellos, que musicalmente, aunque en todos se siente la presencia familiar de los demás, en cada uno se nota perfectamente su estilo particular, y que la obra que han levantado ha servido de abrigo y apoyo a muchísimas personas en todas partes, que no pocas puertas han abierto a la comunicación con personas afines y no tanto en muy diversas partes del mundo, y que la cultura cubana de los últimos treinta años sencillamente no puede hacer su historia sin contar con las canciones de Gerardo Alfonso, Frank Delgado, Carlos Varela y Santiago Feliú.”

“AMIGOS”

Mis amigos eran locos de amarrar
y la clase un manicomio popular,
la pizarra era un enojo,
los cuadernos anteojos en los bolsillos de atrás.
En la época del campo era normal
el amor con las matas del platanal
y robarse los caballos
y esperar que caiga un rayo
para no ir a laborar jamás.
Y la vida nos fue separando,
los años nos fueron cambiando,
la cuesta nos hizo un lugar.
Hay amigos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero.
Hay amigos en los basureros,
amigos llenos de dinero,
amigos que están más allá.
Hay algunos que veo,
otros que no se sabe su paradero, su paradero.
Mis amigos eran dioses para mí
cuando el suelo se agrietó bajo mis pies,
cuando el amor me hizo polvo,
cuando ciego fui un estorbo,
cuando el miedo dibujaba mi fin.
Mis amigos eran locos de verdad
con la Inquisición corriéndoles detrás,
inventando mil maromas,
imponiendo nuevas modas
como faroles de la libertad.
Y la vida nos fue separando,
los años nos fueron cambiando,
la cuesta nos hizo un lugar.
Hay amigos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero.
Hay amigos en los basureros,
amigos llenos de dinero,
amigos que están más allá.
Hay algunos que veo,
otros que no se sabe su paradero, su paradero
Quizás algunos sepan de mis cantos por ahí,
quizás escapen de estos tiempos locos,
quizás la suerte les tenga unas puertas por abrir,
quizás la curda los proteja un poco.
Quizás un día no sea más tarde que temprano.
Hay amigos que duran mil años,
amigos que se hicieron daño,
que no vale la pena insistir,
hay algunos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero…

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