Actualizado el 10 de septiembre de 2012

Krudas Cubensi

¡Vivan las gordas sin domesticar!

Por: . 7|9|2012

Krudas CubensiCualquier estudioso de la música popular cubana llevada a cabo en los últimos veinte años, es consciente que, de existir un componente destacado por el cual se pueda identificar rápidamente la presencia de un nuevo sonido en nuestro panorama musical, ese es sin la menor discusión el procedente del rap, paradigma estético de una naciente conciencia contestataria que ha permeado desde la timba, el rock, el pop, hasta la canción de autor, para ser artífice de una potente herramienta crítica y reivindicativa.

El caso de Krudas Cubensi, singular agrupación femenina en el ámbito del rap entre nosotros, es de los que ejemplifica el modo en que la cultura hip hop, además de resultar una actitud ante la vida, deviene el eje del que se parte a fin de articular una estética. Residentes en la actualidad en Estados Unidos, siempre que las escuché antes de que se marcharan de Cuba o cuando las he vuelto a oír en sus periódicas visitas a la Isla, he tenido que pensar en que resulta llamativo el hecho de que en la tradición musical cubana nunca ha existido un discurso verdaderamente femenino. Si se analiza la historia de la trova entre nosotros, se podrá ver que no es hasta fecha muy reciente cuando han empezado a aparecer un grupo grande de compositoras e intérpretes de sus canciones, pues por lo general lo que han prevalecido son cantantes que han puesto sus voces al servicio de las composiciones de sus colegas masculinos.

En el propio orden de las asociaciones que me generan las Krudas está la evocación que hago de María Teresa Vera, destacadísima representante de lo mejor de nuestra trova tradicional. Esta mujer mulata y reconocida en el gremio como lesbiana, es un perfecto ejemplo de la compositora que evitó incluir en su obra frases o parlamentos que pudieran servir a modo de marca genérica, racial y lésbica, que debía distinguirla e identificarla. Como afirma Inés María Martiatu (2008) en relación con el no autorreconocimiento en lo concerniente a lo sexual por parte de la eminente trovadora: “Esto último se entiende por los prejuicios de la época ante la diversidad sexual. Esas canciones bien podían haber sido escritas por hombres blancos heterosexuales”.

La adhesión a un discurso en el que no se percibe la voz de la mujer con sus características específicas se ha mantenido como una regla, por supuesto que con sus excepciones. En mi opinión, no es hasta el instante de la irrupción del rap en nuestro medio cuando se denota un cambio en dicha perspectiva, tendencia en la que las Krudas han resultado un baluarte fundamental. Como ha señalado Dalia Acosta (2007): “El primer reto de la mujer dentro del hip hop ha sido enfrentarse a una sociedad machista y patriarcal, que le dio un rol incluso dentro de la ‘marginalidad’, (…) No todas las mujeres se atreven a subirse a una tarima (escenario) a rapear, porque la construcción social dice que el hip hop es algo violento, de hombres, Sin embargo algunas han desafiado los prejuicios y son reconocidas dentro del movimiento”.

Es obvio que la transformación a la que me refiero no le ha sido fácil abrirse paso en la cultura hip hop, porque esta es una manifestación musical eminentemente masculina. De ahí que la aparición de una obra como la de Krudas Cubensi, creo yo que debería haberse estudiado más en el contexto de nuestros investigadores de la cultura cubana. Así, la mayor parte de los trabajos analíticos sobre esta singular agrupación, escritos desde las distintas perspectivas ofrecidas por las ciencias sociales contemporáneas, se han generado en lo fundamental en el extranjero, donde académicos como Jafari S. Allen (2009 y 2011), Tanya L. Saunders (2009, 2010 y 2011) y Celiany Rivera-Velázquez (2009), entre otros, han sabido y podido emplear para sus exégesis el repertorio de las Krudas, aprovechando una vez más la insuficiente conciencia acerca de que los temas de nuestra realidad (como es el propio de la música cubana hecha en la diáspora) no deberían regalarse, problema aún pendiente de solución por parte de quienes tienen en sus manos el poder de decisión sobre la circulación o no de esta clase de estudios en el contexto nacional.

La voluntad transgresora de Krudas Cubensi se pone de manifiesto desde la elección del nombre de la agrupación y que resulta clara evidencia del interés de resemantizar ciertas expresiones y, en consecuencia, insertarse en un universo simbólico propio. Si un tema del repertorio de las Krudas ejemplifica ciento por ciento esta idea, pienso que ese sería “120 horas rojas”, pieza dedicada a hablar sobre la menstruación, una cuestión muy poco tratada en el arte y que ellas resuelven con sumo ingenio. El abordaje de tales aspectos no debe conducir a pensar que las Krudas sean sexistas, pues tal no es su intención discursiva. Solo abogan por una sociedad inclusiva, en la que ser negra, lesbiana y pobre no conlleve a ser marginada de una forma o de otra por una sociedad que en esencia continúa siendo patriarcal.

Krudas CubensiEn correspondencia con semejante ideario, Odayma Cuesta (“Pasita”) y Olivia Prendes (“Pelusa”) enarbolan, desde la condición de inmigrantes en los Estados Unidos a partir de 2006, un mensaje clasificable como de resistencia y de cambio de mentalidades, insertadas en los circuitos culturales de la izquierda estadounidense o en los grupos llamados antisistémicos. Aunque los medios de comunicación al referirse al rap llevado a cabo en nuestro vecino norteño suelen comentar únicamente en torno a los raperos famosos, al corte de 50 cent, Jay-Z, Snoop Dog, Eminen…, lo cierto es que en dicha nación existe una amplia red de promotores, artistas, organizadores, activistas, ciudadanos de a pie que se proyectan en una escena alternativa, la cual refleja los verdaderos intereses de las personas negras, transterradas y pobres.

En dicho mercado es en el que las Krudas se mueven, a partir del dominio que ellas poseen de las rimas y la improvisación, herramientas del hip hop freestyle y que utilizan al rapear en spanglish. Como es fácil deducir, las audiencias de este circuito suelen ser multiétnicas y con una amplia presencia de inmigrantes, interesados en escuchar la voz de una Cuba diferente a esa que las propias agencias turísticas de nuestro país comercializan a través de manifestaciones de un autoexotismo muy cercano al enfoque reduccionista que de lo que significa ser cubano persisten en propagandizar algunas de las empresas que promueven los viajes de visitantes hacia Cuba, algo que se corresponde con la mirada eurocentrista y discriminatoria con que aún nos suelen ver muchos países del viejo continente y que tan solo asocia lo cubano al tabaco, el ron, las mulatas y las palmeras.

Quiero transcribir un fragmento seleccionado de uno de esos ejemplos de los textos marcadamente transgresores de las Krudas. Se trata del tema titulado “Gorda”, escrito por Odayma Cuesta (“Pasita”):

“Redonda como la tierra/ que tantos mitos y leyendas encierra/ Redonda como acetatos/ pa’ la old school,/ las novatas y novatos./ Redonda como un CD/ que contiene este background/ que se hizo para mí,/ Circular como las monedas,/ como el pan./ Redonda hasta donde quiera como las mías que están como están/ y mira ya por donde van./ Resistiendo como gorda,/ como negra, como guerrillera./ Yo, ballena, más espacio en el mundo/ Más se ve, sin pena./ A mí que me digan gorda/ que me mencionen/ Que recuerden el himno de esta gorda y sus canciones./ Que me señalen porque existo,/ peso gladiadora,/ como me gusto ¡ay! no me resisto./ El silencio no me protege/ no me voy a callar./ Vivan las gordas sin domesticar/ las pasás, las pesás,/ las que no creen en na’,/ las de talla 40, 50,/ las que no se inventan./ Gordura, en tiempos de guerra, sinfonía que se aferra/ a la más real, vital, poesía,/ imposible de ocultar gorda,/ y flotante como mi Cuba/ en medio del mar./ Peso bloque mijo,/ pa’ que te sofoque’./ Esto es 90 kilos, ven, ven y dilo/ CORO: Llegó la gorda, la gorda llegó./ Llegó la gorda, la gorda soy yo./ A mí que me digan gorda,/ redonda, esfera,/ a mí que me digan gorda, soy gorda”.

El fenómeno de Krudas Cubensi, que tanto en Cuba como en Estados Unidos ha sido partícipe del movimiento de hip hop underground es una manifestación de lo que Paul Gilroy (1993) ha llamado una contracultura afrodescendiente de la modernidad. Esta contracultura, producto de lo que por su parte Cedric Robinson (2000) ha identificado como tradición negra radical, resulta una reacción a las notables contradicciones de la modernidad occidental, en la cual coexisten ideas de igualdad con expresiones de colonialismo, esclavitud, desigualdad material y discriminación racial (Ferguson, 2004; Robinson, 2000; Quijano, 2000; Gilroy, 1993).

Aunque haya quien se moleste con mi siguiente afirmación, no queda otro remedio que admitir que las Krudas no se fueron sino “las fuimos” (y perdónese la expresa incorrecta redacción) de Cuba, dada la no aceptación en aquel momento del nivel de transgresión de este proyecto, imposible de ser asimilado por una sociedad organizada de forma verticalista y heterosexista, con una arraigada cultura patriarcal-falocéntrica y que originaba que la estructura social no estuviese “preparada” para recepcionar un discurso como el generado por Odayma Cuesta (“Pasita”) y Olivia Prendes (“Pelusa”), por lo que como asegura Anabel Mitjans Alayón (2012):

“Desde sus inicios, las Krudas Cubensi han vivido en innumerables ocasiones todas las trabas e impedimentos para poder tener éxito como grupo, como mujeres y como afrodescendientes, mostrando, desgraciadamente, la profundidad del pensamiento opresivo colonial cimentado históricamente en nuestra sociedad”.

Porque lo cierto es que antes de su salida de Cuba, durante años ellas fueron marginadas por el canon imperante entre nosotros y, en correspondencia, nunca se les aplicó una lógica distinta a la patriarcal para comprender el arte y el lenguaje por el que han apostado desde sus comienzos y hasta la actualidad. En la propia cultura hip hop cubana, contradictoriamente con el hecho de ser un movimiento que lucha por la eliminación de las desigualdades sociales y la discriminación, las raperas han debido enfrentar un espacio de marginación debido a su lugar subalterno en la estructura social. La no existencia de mujeres productoras, líderes que decidan en agrupaciones mixtas y que las raperas solo sean invitadas a proyectos ideados o encabezados por hombres, hacen que en su conjunto, el rap en la Isla tenga una proyección eminentemente machista. Las voces de Odayma Cuesta (“Pasita”) y Olivia Prendes (“Pelusa”) como mujeres, negras y lesbianas, han debido partir de una posición de frontera, cosa que conlleva una línea divisoria que jerarquiza, subordina y margina

Krudas CubensiNo debe obviarse que la mujer negra ha tenido que enfrentar a través de la historia, la doble discriminación que la sociedad machista y racista le impuso como mujer y como negra, negándole con frecuencia una genuina participación en las más diversas esferas de la vida. Por eso el discurso rapero femenino posee un amplio y diverso repertorio de temas que van desde las temáticas tradicionales abordadas por la mujer cubana, hasta las más recientes dificultades del momento actual.

Lo significativo para el análisis del devenir de las dinámicas culturales en Cuba en los últimos años a propósito de Krudas Cubensi, viene dado por el hecho de que, a partir de que esta agrupación pasó a vivir en Estados Unidos, fue el momento cuando lograron alcanzar en nuestro país una mayor audiencia, tanto dentro de las filas del movimiento hiphopero —en especial entre las mujeres raperas—, como en el seno de la comunidad cubana de emancipación lésbica. Así, de ser hasta 2006 casi unas parias, o cuando menos valoradas como unas extremistas, ahora en sus visitas a La Habana resultan todo un acontecimiento. Ante semejante realidad, uno tiene que preguntarse, al igual que lo hace Anabel Mitjans Alayón (2012): “(…) ¿será el cambio de residencia? ¿O será el cambio de pensamiento?”.

Decididamente, desde una perspectiva culturológica, la pregunta no debería ser “¿por qué?”, sino: “¿qué significa esto?”. En tal sentido, una vez más comparto la idea de Mitjans Alayón (2012), que me parece muy esclarecedora al respecto, pues deja claro que La Habana no es la misma que en el 2006, cuando Las Krudas dejaron atrás esta ciudad. De entonces a acá, aunque los cambios resulten demasiado lentos para mi gusto y el de muchos como yo, “la sociedad civil ha jugado un papel vital en la renovación del pensamiento anquilosado, unido con las transformaciones económicas y la apertura al mundo y a la globalización”.

En tiempos en que en nuestro país se vive un resurgimiento del feminismo, con un discurso yo diría que inclusivo y a tono con lo más avanzado del pensamiento contemporáneo en dicho orden, a manera de muestra de los nuevos vientos que empiezan a soplar entre nosotros, es llamativo que una agrupación desde la diáspora esté incidiendo de forma evidente en las luchas reivindicativas que hoy en Cuba sostienen las mujeres, las afrodescendientes y las personas no heterosexuales, largo y tortuoso camino que algún día nos posibilitará edificar una sociedad mejor a la del presente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Acosta, Dalia. 2007. “Hip hop persiste al margen”. Entrevista a Carmen González, poeta, investigadora y editora de la revista Movimiento. En Visiones Inter. Press Service, IPS marzo de 2007.
Allen, Jafari S. 2009. “Looking black at revolutionary Cuba”. Latin American Perspectives 36 (1), pp. 53-62.
_______________. 2011. Venceremos?: The Erotics of Black Self-making in Cuba. Durham, N.C., Duke University Press.
Ferguson, Roderick A. 2004. Aberrations in Black: Toward a Queer of Color Critique. Minneapolis, University of Minnesota Press.
Gilroy, Paul. 1993. The black Atlantic. Modernity and double-consciosness. Cambridge, Harvard University Press.
Martiatu, Inés María. 2008. “Alzar la voz”. La Jiribilla (Revista electrónica), no. 370, [Consulta: 29.03.2008].
Mitjans Alayón, Anabel. 2012. “Krudas Cubensi en la UNEAC. El feminismo contra la norma”. Esquife (revista electrónica), agenda del 6 de febrero, [Consulta: 07.02.2012].
Quijano, Aníbal. 2000. “Coloniality of power and Eurocentrism in Latin America”. International Sociology, NO. 15, pp. 217-234.
Rivera-Velázquez, Celiany and Tanya L. Saunders. 2009. “Canta como Celia y Baila como Juana: La Prima and the Queer Transnational (Re)enactment of Black Female Cuban Stardom”. Feminist Media Studies, 9-2, pp. 259-262.
Robinson, Cedric. 2000. Black Marxism: The Making of the Black Radical Tradition. Chapel Hill, University of North Carolina Press
Saunders, Tanya L. 2009. “La Lucha Mujerista: Krudas CUBENSI and Black Feminist Sexual Politics in Cuba”. Caribbean Review of Gender Studies, Mona, Jamaica: University of the West Indies: [Consulta: 12.03.2010].
_________________. 2010. “Black Lesbians and Racial Identity in Contemporary Cuba”. En Black Women Gender and Families. Volume 4, Number 1 (Spring). Champaign Urbana, University of Illinois Press.
_________________. 2011. “Black Thoughts, Black Activism: Cuban Underground Hip-hop and Afro-Latino Countercultures of Modernity”. Latin American Perspectives, Issue 183, Vol. 39 No. 2 (March), pp. 42-60.

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