Actualizado el 15 de octubre de 2012

Frank Delgado y Buena Fe: costuras invisibles

Por: | Fotos: . 12|10|2012

Frank DelgadoEl pacto pudo resultar un fracaso rotundo cuando el trovador Frank Delgado entregó un puñado de melodías a su coterráneo Israel Rojas para que éste escribiera los textos y hacer juntos un disco. Pero el resultado final es un buen trabajo en el que es imposible saber donde está la huella de uno y de otro.

Eso demuestra que el talento es una condición imprescindible para emprender cualquier aventura artística aunque sea difícil, pero necesita de otra cualidad infaltable: el rigor. Tanto Frank Delgado como Israel Rojas y su compañero en el dúo Buena Fe, Yoel Martínez, tienen las dos herramientas.

La inteligencia de los artistas esconde las costuras que unen los textos de uno y las melodías de otro, al punto de que Rojas interpreta de manera fiel el espíritu de la música de Delgado, y éste, a su vez, hace lo mismo con algunas piezas musicales de su compañero.

Sólo un conocedor profundo de la obra de Delgado, por ejemplo, descubre que ciertos textos o títulos de canciones son el reflejo de su humor. Cuando termina el disco, es evidente que todas las piezas pudieran llevar esta autoría: Delgado-Rojas.

Sin embargo, en la música cubana es inusual la unión de un trovador, con inclinación hacia la guaracha y otros ritmos tradicionales cubanos, y un dúo distinguido por el pop rock. Incluso, Delgado es de un público más calmado, en el que hay admiradores de cualquier edad. El de Buena Fe suele ser muy joven y ama el ritmo. Lo que iguala a ambos públicos es su gusto por los mensajes y textos profundos.

El disco abre con la canción que le da título, Extremistas nobles, combinación de sustantivo y adjetivo que, como es obvio, remite a personas que practican ideas extremas, a veces fanatizadas con ideologías o políticas. Pero aquí, solo es un ardid del humor de Frank Delgado, que se refiere en verdad a los dos extremos de Cuba: Pinar del Río, en el occidente —de donde es oriundo él— y Guantánamo, en el oriente, de donde proviene Buena Fe.

Otro rasgo admirable de Extremistas nobles, grabado en los estudios de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) es su manto poético, al estilo de la mejor trova cubana. Algunos textos, acompañados por melodías estupendas, son de lo mejor que se ha escrito en canciones en los últimos diez años.

Por ejemplo, imágenes como éstas, de la canción “Debo ser feliz”: Debo ser feliz porque aun sin oro/ hace tiempo que no lloro, y me levanto entre viril y enhiesto. Debo ser feliz pues, con mi facha, me amanece una muchacha/ que en las noches se me viste de ciclón.

O estas, de la misma pieza: Debo ser feliz porque me engancha/ que a la gente que se marcha/ de nostalgia se le engancha el corazón/ Debo ser feliz porque de inventos/ que me ingenio me sustento/ fácilmente sin sentirme tan/ terriblemente ladrón.

Es alentador que Frank e Israel hayan puesto su mirada en la Cuba actual, muy observada desde cualquier lugar del planeta, casi siempre desde los extremos. Por eso, desde donde mejor se observa es desde el interior de la Isla y con la interpretación que aporta vivir aquí el día a día.

Es otra, acaso fundamental, de las atracciones de este disco, un conjunto de canciones limpio, elegantemente concebido y variado en sus géneros musicales, y temas con los que pretenden ganar a los cubanos que lo consuman.

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