Actualizado el 8 de noviembre de 2013

Rap cubano es lo que hay

Por: . 6|11|2013

Las positivas y La FinaMucho ha llovido desde aquellos primeros festivales de Alamar; tanto que la rebeldía congénita del hip hop nacional se ha encauzado por caminos institucionales, y hoy están para contarlo. Prueba de ello es que no solo hay raperos haciendo lo suyo, sino también gente que se dedica a investigar y pensar sobre el género.

Aquí radica precisamente la mayor virtud del Simposio Internacional de Hip Hop Cubano, ya en su novena edición: combinar el hecho artístico con el debate y la reflexión en torno a este. ¿Existe o no un movimiento? ¿Qué pasa con el mercado? ¿Y dónde quedan las mujeres? El rap cubano sigue dando de qué hablar.

Formando lo mío 

El número 11 de la revista Movimiento marcó la arrancada. Víctor Fowler, en calidad de presentador, señaló algunas de las dudas y cuestionamientos que, a su juicio, recorren esta entrega.

En tanto fenómeno que va más allá de ser “música de negros” o simplemente música, “el hip hop cubano tiene la posibilidad de constituirse en voz de todo un sector desposeído, marginado, errante, henchido de rabia, preguntas y protestas; de blancos y negros. La responsabilidad histórica es entonces recibir toda esta carga, exponerla, e intentar contribuir a la transformación interior liberadora y al cambio social”.

Escaso sigue siendo el interés de las instituciones por promover el rap hecho aquí. Pero Mahoma debe ir hacia la montaña: antes que reclamar manos generosas para insertarse en los canales tradicionales, conviene autogestionar la difusión. En palabras de Fowler, “las organizaciones deberán aprender, en las nuevas condiciones en que vive el país, a crear sus propias estrategias de lucha”.

Y por ahí van llegando las noticias, porque ya se cocina el primer libro sobre hip hop escrito por autores de la Isla. Al frente del proyecto está Grizel Hernández, especialista del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC).

Se trata de una iniciativa que reúne la voz de los raperos que se animen a escribir, con intelectuales, periodistas, estudiantes, que de alguna manera se hayan acercado al género.

“Era una deuda que teníamos, porque al Centro siempre han llegado muchos investigadores de cualquier parte del mundo, antropólogos, historiadores, filósofos…y a veces no tenemos los resultados de esas tesis de maestría o doctorado, y otras veces ellos venlo que está pasando un poco tergiversado”.

La compilación busca analizar varias dimensiones de este movimiento cultural en el país, aunque sin pretensiones teóricas. Incluye textos publicados hace años junto a perspectivas más actuales, lo cual, sumado al audiovisual y las canciones que lo acompañarán, le otorga un significativo valor histórico. “No es perfecto, ni será el mejor, pero al menos queda para poder decir que los cubanos escribieron su propio libro sobre rap”.

company yoruba Si necesario es leerlo, tanto más escucharlo. ¿Dónde encontrar hip hop cubano, a dónde pueden ir quienes estén interesados? “A mi casa”, responde riendo Malcoms Junco, quien se encuentra al frente de Asere Producciones, sello discográfico de la Agencia Cubana de Rap (ACR).

Aunque la marca surgió junto con la institución, hace once años, es poco el material fonográfico nacido bajo su firma. En 2012 se reactivó al amparo de la disquera Colibrí, unión que dio origen a Asere 3, un álbum doble más un DVD, recién terminados. “Después de que este trabajo salga al aire, vamos a hacer la infraestructura general y replantearnos lo que será Asere Producciones”.

Mientras, se va creando un archivo musical del género, que quedará recogido en el CIDMUC y en la propia Agencia, y abarcará tanto realizaciones independientes como profesionales. Habría que ver cómo se inserta esta casa productora entre raperos y Djs que no han esperado para hacer su música “oficialmente”. La competencia sería, cuando menos, tácita con reconocidos estudios underground, como 18A16 (la casa de Malcoms) y Real 70.

¡¿Sirvió o no sirvió?!

En su primera jornada el Simposio convocó a hablar sobre graffiti. La pobre asistencia y los graffiteros ausentes confirman no solo las dificultades en cuanto a divulgación sino, además, el hecho de que en Cuba esta es la manifestación más débil de la cultura hip hop en comparación con las otras tres (rap, Dj y breakdance).

Sucede que para ejercer este street art se necesita, paradójicamente, derribar ciertos muros. Más allá de las carencias materiales (sprays, plantillas, pintura…), el graffiti aún arrastra confusiones con “maltrato a la propiedad social” o “malcriados” que se dedican a “pintorretear” paredes.

Tradicionales resultan ya los talleres de breakdance, realizados esta vez durante las tardes del 14 al 17 de agosto. Sorprende Company Yoruba, la única agrupación que conjuga MCs y bailarines en sus presentaciones.

El también llamado b-boying ha alcanzado gran popularidad y no son pocos sus practicantes en La Habana, Camagüey, Granma, Ciego de Ávila y Holguín, como demostró la primera competencia Red Bull BC One efectuada en el país, en junio pasado. Pero tampoco las sesiones tuvieron la asistencia nutrida que podría esperarse, donde además se notó la falta de los 16 finalistas de esa lid.

Las destrezas técnicas tuvieron su espacio, mediante los talleres de edición y del software Fruityloops. Materiales como Making CD, La Agencia y Asere 3 esbozan la proyección audiovisual de la ACR.

Según comentó su subdirector, Esley Ochoa, la institución busca ampliarse comercialmente, sin perder su objeto social, expandiendo sus predios hasta otros géneros, como el reguetón. Paralelamente se hace un levantamiento de “unidades artísticas” en otras provincias, más un conjunto de eventos nacionales e internacionales donde insertar su propuesta.

Presentación de la revista MovimientoMercado parece una palabra maldita. “Yo tengo un hijo que mantener”, se ha oído más de una vez. A juicio de Jorge Enrique Rodríguez, director de la revista Movimiento, el rap debe evolucionar en todo sentido ideoestético, y tener claro qué está dispuesto a ofrecer para acercarse a otros públicos y adentrarse en rejuegos empresariales; cuando, por demás, es discutible la existencia de un “mercado musical cubano” tal cual.

Que el 9no Simposio de Hip Hop haya tomado la pista del Palacio de la Rumba resulta una bella metáfora musical. Todavía se acumulan añoranzas respecto al cine Finlay, cuyos destinos no acaban de cuajar, amén de haberse designado (soñado) como plaza por excelencia del rap en Cuba.

Tacones muy, muy lejanos

El tema de las mujeres en el hip hop disparó los termómetros del debate. Un paso fue la conclusión respecto al condicionamiento sociocultural de estereotipos, concepciones machistas y criterios extremos aún vigentes, lo cual prueba lo candente y complejo de estas cuestiones.

Actualmente Sigrid y Mariana constituyen toda la representación femenina dentro del catálogo de la Agencia Cubana de Rap. No obstante se escucha la presencia de La Real, La Reina, La Jabá atrevida, La Fina y Las Positivas, además de Yisi Kaliber (Golpe Seko, de Santiago de Cuba) y La Rosa negra (Clase A, de Las Tunas), que comparten thestage con MCs masculinos.

La metodología de educación popular no alcanzó a canalizar conflictos latentes. El consenso entre ellas indica que para que una rapera suba al escenario debe haber probado en toda ley su calidad y fuerza: hay que rimar igual o mejor que un hombre; mientras que con ellos se es más condescendiente cuando comienzan.

Tampoco basta con editar un número completo de Movimiento dedicado a las mujeres, o hacer un concierto netamente “de chicas”. Según se dijo, es como celebrar el 14 de febrero, y olvidarse del amor el resto del año.

Apremian el conocimiento y las lecturas sobre feminismo y género. Entretanto, Anabel, activista del hip hop, resume: “Ser una mujer rapera es un acto de emancipación. Todo lo que haga una mujer por su emancipación es feminismo, aunque no se vea así”.

Mucho Flow

“Los chamacos blanquitos esos”, así se refirió Sergio Limuti a sus muchachos de Zero Plástica, luego de disculparse por su español “un poco callejero”. El director artístico italiano aterrizó en la Isla desde los ochenta y, ya prendado de su música, asombró a muchos mezclando tambores batá con breakdance. “Los rumberos rapean y no lo saben, hay una arteria que une la tradición afrocubana con el rap”.

Dj Nio, que viene de dar conciertos ante 15 mil personas en Senegal y Mauritania, no habla muy bien el castellano. Pero sabe decir “¡Hola, Cuba, qué volá! ¡Ya tú sabe!”, para que así empiecen los conciertos del Simposio. Sin dudas las noches son el plato fuerte del evento.

Cuando toca el turno a Primera base, Rubén Marín, su director, viene todo elegante, trajeado de blanco y negro, como cuadra a su linaje de pionero del hip hop facturado aquí. Justamente hoy hace 20 años que empezaron a hacer camino andando.

Llega además con la banda municipal de conciertos de La Lisa, porque para él “el rap tiene que salir del cum-cum-pá”, y por eso busca un estilo más maduro, sin miedo a medirse con la rumba, el blues y el jazz.

Etián Brebaje Man improvisa, y hace estallar chiflidos y aplausos. Isaac (Explosión Suprema) propone un hip hop sandunguero: mueve cadera, flexiona rodilla y baila mi rima.

Taller frutti loops Basta escuchar para enterarse qué preocupa a no pocos MCs. Golpe Seko lo canta sin pelos en la lengua: mucho trabajo pero no hay mucho dinero/ porque soy profesional pero ahora mismo yo no sueno. Las Positivas, santiagueras también, ya traen el flow incorporado. Así, “despeiná”, dicen todo: Soy rebelde porque el mundo me hizo así/ rebelde por todo lo que viví.

Anderson, Yimi Konclaze, Los Compinches… hablan de amor y desamor, de ser “un tipo serio con bajo presupuesto”, de las cosas que pasan y otras que no. Bárbaro el Urbano Vargas cierra haciendo votos de fe: “Me da lo mismo Lionel Messi que Cristiano/ lo mío es el hip hop y le voy al rap cubano”.

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