Actualizado el 1 de agosto de 2014

Deja Vú, para que vuele la imaginación

Por: . 5|7|2014

Yamil Reyes. En Cuba me ha costado bastante trabajo que la gente consuma nuestra música, lo que hacemos le gusta a la gente, pero cuesta mucho separar al público de los géneros populares y brindarle algo más allá de nuestra cultura.Creo en los aventurados, en los que fracasan, en los rechazados… en los locos. Definitivamente creo en los que tienen alas, en los de “ultravisión”, en los liberados verbales. He visto algunos de vez en cuando, dejando murmullos a su paso; brillando en un mundo que se empeña en hacernos cada día más invisibles.

Mis osados saberes de psicoacústica me permiten voltear la vista cuando encuentro algún enajenado musical que coincide con el perfil. Por esta vez tuve la suerte de conversar con uno: Yamil Reyes, director y vocalista del grupo cubano Deja Vú.

DESVELO DE HACER MÚSICA NO DOMESTICADA

 En principio declaro que Déja Vú no es el resultado de mi perspicacia periodística o mi exquisitez auditiva. Digamos que persigo ese “más allá”, que no quiero hablar de éxito ni de giras. Tomemos este espacio para contribuir y transformar esa cultura heroica y resistente que cultiva nuestra música, un tanto minimizada a causa de la ignorancia traumática post-consumista o del síndrome de la audición obtusa.

Esta agrupación ha marcado desde su nacimiento un estilo renovador, capaz de conservar la melodía pura de la música afrocubana en franca alianza con los géneros folclóricos internacionales. Sobre esta iniciativa explica Yamil:

“Yo tenía ganas de hacer mi propio proyecto donde pudiera cantar mis canciones y no interpretar las de otros. Así quise reunir a un grupo de amigos que tocaban en otras bandas e invitarlos para ver que se hacía. La idea primigenia era un grupo donde cada quien compusiera e interpretara sus temas, sin restricción de géneros. Así hicimos un conjunto que no tenía nombre, ni pies ni cabeza; donde ensayábamos los temas míos y los de los otros músicos.

“El nombre surgió espontáneamente, sin motivos específicos, luego pensé que encajaba perfectamente ya que la banda se conformaba por músicos reconocidos, venidos todos de otras agrupaciones, entonces la gente le ve y es como una especie de Déja Vú.”

Ando en medio de tus praderas/ Gravito y danzo acordes con mi voz/ Despierto envuelto de tus amores/ Mi gravedad reposa, liba de tu flor (Canción Aciertos)

La mayoría del repertorio de esta agrupación recrea temas de amor, según su autor y vocalista, venidos de sus experiencias personales, aunque cabe destacar el rejuego sutil que se hace con la abstracción y los sentimientos, de modo que las letras pueden tener varias interpretaciones del público.

No me corresponde catalogar la música de Déja Vú, y a pesar de que sus creadores opinan que clasifica como world music, marcan un ritmo original incapaz de portar etiqueta.

“Al principio yo no tenía definido el camino musical de la banda, yo tenía intenciones de reggae y rock and roll, otros de pop y hasta de flamenco. Por eso las primeras canciones son un poco rudas, yo lo denominaba reggae fusión urbana. Luego fuimos evolucionando hasta que ya hoy no tenemos un género líder. Así que pienso que lo que hacemos clasifica mejor dentro del término de Música del Mundo.”

Aún sin bandera o rumbo fijo las raíces de la música cubana están palpables. Aunque más allá de nuestra isla, la producción latinoamericana puede ser cuna perfecta para una canción. Así pensarán quienes escuchan el tema “Sueños en Penumbras” y recuerdan automáticamente al bolerista chileno Lucho Gatica:

Hoy voy a apagar la luz/ Voy a apagar la luz para pensar en ti/ Y así yo dejaré/ Que vuele la imaginación.

“La influencia cubana me atrapa desde el momento de escribir una canción, pero escucho mucha música foránea para poder hacer fusión. La música cubana nació conmigo y la escucho todos los días, pero la extranjera debo estudiarla y aprenderla. Buscamos que sin decir groserías se sienta la letra urbana, y una media para todo tipo de público.”

EL ARTE DE CREAR ALGO “YA VISTO”

 Algo así como probar una ensalada mixta se experimenta al escuchar una canción del grupo. Una mezcla cubanísima pero a base de ingredientes foráneos: un golpe de cultura hipnotizante que nació hace siete años y ostenta hoy un repertorio de exquisito valor.

No encuentro otra definición, Déja Vú es algo como un amasijo de melodías. A pesar de que hoy vivamos del esquematismo, no hay modelo aplicable a esta fórmula, quizá hoy reggae, tal vez mañana calipso… ¿Quién tiene la respuesta?

“Yo no me tomo nunca la libertad ni la autoridad de decir: mi música es esto o es aquello. Yo dejo que la gente escuche e interprete la música como quiere. Me gusta jugar con las sonoridades, mezclar las raíces de nuestra música con la que se hace a nivel mundial.”

Es que precisamente el repertorio de la agrupación se extiende por todos los géneros tradicionales caribeños hasta los cultivados en el viejo continente. La mayoría de sus canciones —en franca complacencia geográfica por supuesto— se mueve por los ritmos como el reggae, el jazz latino y otras sonoridades que encajan perfectamente al sabor que aportan los instrumentos cubanos.

Un azar de circunstancias conspira en el momento de arreglar musicalmente un tema. Podría remitirme a aquella frase de que “la única regla es que no hay reglas”, porque para los integrantes del grupo, el compás de cada canción va surgiendo instintivamente. Esta es la explicación a cómo una melodía básicamente extranjera se funde y perfecciona usando la mística cubana de las trompetas, el bongó o el piano.

“Yo no tengo discriminación en cuanto a género, ahora mismo tenemos en el repertorio gran variedad, que va desde música latina y caribeña hasta otros más alejados de nuestro continente. Generalmente toda la música que hacemos la fusionamos con reggae, partimos quizás de la música afrocubana, del son y agregamos R&B, zamba, cumbia, soul, jazz; en fin lo que se nos ocurra o lo que vemos que se escucha por la calle.”

MÁS ALLÁ DEL ROSA… TALENTO INVISIBLE

 No puedo evitar tomar como excusa el trabajo de esta agrupación cubana para poner sobre la mesa un tema que lacera nuestra idiosincrasia: la sordera cubana. Sin explotar el harto conocido tema de la identidad y la cubanía me parece prudente llamar a la reflexión sobre el fenómeno de la world music en el país.

He aquí mi preocupación: ¡nadie sabe que existe!, ¿es eso posible? Cuba, que vio nacer a tantos géneros que han hecho historia mundial (como el son, como el bolero, el mambo), peca de simplista. A pesar de que evito que mis imberbes reflexiones puedan ofender al pentagrama nacional, creo indiscutible el argumento de que llevamos demasiado tiempo presas de la euforia y la sexualidad rítmica.

Ciertamente hoy no podemos aspirar a la supremacía de los géneros tradicionales, pues ya hemos pasado por etapas históricas (y tecnológicas) que traen sonoridades más elaboradas. Aún así aplaudo cualquier agrupación musical que con sutileza conjuga lo popular, lo docto y lo “nuestro”. En esta dirección, surgen variados proyectos… y es una lástima que se opaque tanto talento.

Opina Yamil Reyes que esta preocupación lo ha llevado incluso a revelar sus intenciones en papel:

Ando trocado y marginal/ Conjugando versos pa` aliviar la mente, tú mente mi mente/ Quiero darte un sorbo de algo que te aliente/ Estoy buscando en la ciudad, un impulso nuevo algo diferente/ Que entienda la gente, algo que haga que tú te conectes. («Canción Algo diferente»)

Las inspiraciones musicales de la agrupación beben de las sonoridades cubanas de los Van Van, Kelvis Ochoa y el reggae de Bob Marley.A esto aspira Déja Vú, a sembrar una semilla entre tanta multitud narcotizada. Sin embargo, su estrategia, si bien le ha valido un sello muy original, enfrenta el desconocimiento y el rechazo no solo de disqueras —y volvemos al arcaico problema comercial— sino de un público que no tiene formación o cultura sobre la world music.

“La fusión que hacemos tiene el cuidado de no quebrantar el sello del grupo —que mucho trabajo nos ha costado—, y tratar de que el público reconozca a Déja Vú. Hoy tenemos un poco más de seguidores; fusionar música de cualquier parte del planeta es una tarea un poco difícil, sobre todo si quieres que tu agrupación sume cada vez más adeptos, porque al no tener un género definido, el público se siente en principio perdido.”

Yo creo que además de la variedad nos golpea la crisis del esnobismo. No solo Déja Vú; la música cubana alternativa, la trova, etc. enfrentan la decadencia de una generación por su resistencia a vender letras vacías.

No es trabajo de hoy ni cuestión de algunos músicos comprometidos, se trata de una verdadera revolución; de crear y respetar, de amar y sentir. Como la esencia misma del ser humano debe ser nuestra canción, esclava del sentimiento.

Ya lo he dicho al principio: buscar la luz no es tarea fácil. Aspiro a que el mañana traiga a mi casa, a mi verde casa, agrupaciones con un trabajo verdaderamente sublime, digno representante del quehacer histórico musical cubano. Hoy creo en Déja Vú, por eso llena mis páginas; pero creo en muchos más cantantes cubanos con el talento para dejar huellas. Todo por un mañana…

Categoría: Música | Tags:

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