Actualizado el 26 de enero de 2016

Boz Scaggs:

Como hace casi 40 años

Por: . 15|1|2016

A los 71 años, Boz Scaggs mantiene plena energía en sus presentaciones, como pude apreciar (…) en Pompano Beach al influjo de una suerte de éxtasis nostálgico por una época quedada atrás, obligó a este creador y a su banda a interpretar fuera de programa cinco bis. Soy de las personas que tienen la fortuna de dedicarse profesionalmente a lo que le gusta. Gracias a mi trabajo como periodista y académico he podido conocer un poco diferentes sitios de la geografía internacional. En ese ir y venir por el mundo, siempre que me resulta posible intento asistir a conciertos o presentaciones un tanto más modestas.

Hace pocas semanas, he vuelto a visitar parte de Estados Unidos, para participar en algunos eventos vinculados al estudio de la música cubana. Y por supuesto, no perdí la oportunidad de concurrir a funciones de artistas a los que les he seguido el rastro desde hace mucho tiempo.

El primero de los encuentros académicos en el que intervine como conferencista tuvo lugar en Hofstra University, institución docente ubicada en New York y fue organizado por la profesora de origen español María J. Anastasio. Tengo que decir que me sorprendió gratamente el nivel de las ponencias presentadas por investigadores pertenecientes a distintas universidades estadounidenses o que llevan adelante sus doctorados y que ofrecieron, desde múltiples perspectivas, muy interesantes acercamientos a lo que en la actualidad acontece en materia de música, tanto en Cuba como en la diáspora.

En un breve paso por Miami y gracias a un gran amigo, el doctor Darío Betancourt, en un solo fin de semana disfruté de tres actuaciones musicales disímiles en sus enfoques, pero que a mí me encantaron por igual. Así, en uno de los campos del Miami Dade College, volví a escuchar en vivo, después de 35 años de no hacerlo (la última vez que lo oí en directo fue allá por febrero de 1980, en el teatrico de la Casa de la Cultura de Plaza, como parte de una presentación del desaparecido pianista Emiliano Salvador), un concierto del saxofonista y clarinetista Paquito d’Rivera, al frente de su quinteto, integrado por el trompetista Diego Urcola, el bajista Oscar Stagnaro, y Marck Walker y Alex Brown desde la batería y el piano, quienes tocaron en lo fundamental repertorio procedente del disco Jazz meets the clasics. Función llevada a cabo como parte de un ciclo denominado “Jazz under the stars”, sencilla y llanamente hay que decir que fue impresionante apreciar el nivel artístico de los cinco ejecutantes en la escena, a la hora de unir desde el jazz, elementos de las llamadas música académica y popular, esta última con énfasis en lo cubano. El concierto sirvió además para celebrar el cumpleaños del notable tromptetista argentino Diego Urcola, quien desde 1991 forma parte de la nómina de selectos instrumentistas con los que labora nuestro compatriota.

La segunda incursión por escenarios musicales norteños la realicé en el club denominado Cuba 8, a propósito de una función en la que actuaba Osamu Menéndez, otrora guitarrista de Havana, de seguro una de las agrupaciones de mayor importancia en el rock facturado entre nosotros durante el decenio de los noventa de la anterior centuria. El show presentado por Osamu y sus acompañantes en esencia era el mismo que él suele ofrecer en La Habana, cuando lo hace en un  espacio como el del Submarino Amarillo. Ejecutar un repertorio armado a partir de la realización de un cover de piezas que en años anteriores fueron populares entre los seguidores del rock, se ha convertido en un fenómeno llamativo, no solo en Cuba sino también en plazas foráneas, en las que existen agrupaciones que incluso tocan de forma íntegra los temas registrados en determinados discos. La propuesta de Osamu se inscribe justo en esta corriente de revival.

El fenómeno de la remarcada pasión por escuchar agrupaciones que versionan temas clásicos del rock de hace años y que se intentan reproducir lo más fiel posible a la grabación original, no es privativo únicamente de un espacio como Cuba 8. Así, por ejemplo, en el restaurante Casa Panza, ubicado en la calle 8, cubanos de mediana edad y que continúan siendo adoradores del rock, se juntan en el espacio denominado “Yellow Submarine”, para disfrutar de covers de viejas piezas como “Born to be wild”, “Do it again”, “Long train Runnin”, “Get ready” o “Born on the Bayou”, interpretadas por HDR Machine, agrupación conformada por otroras miembros de grupos emblemáticos de la escena habanera de rock como los Kent, los Almas Vertiginosas, los Jets, los Gnomos, los Dada o Génesis.

Y es que como escribiera en las páginas de la edición 322 de El Caimán Barbudo mi buen amigo, el doctor Mario Masvidal:

“La nostalgia y la ironía constituyen, según ciertos saberes, las marcas fundamentales de la estética contemporánea de occidente. De acuerdo con este criterio, toda acción artística del presente está signada por el sabor -¿y el dolor?- de lo pasado y por la imposibilidad de su recuperación.  Más aquí, el rostro del dios Jano que mira al futuro se burla de su alter ego que mira al pasado. El Jano de la diestra (en virtud de la linealidad de la representación del tiempo) se ríe del Jano a la siniestra, se mofa de su angst, de su frustración por el tiempo perdido, y trata de atenuar el dramatismo intrínseco e insoluble de la nostalgia con la ironía y la parodia.”

Por último, mi hermano Darío Betancourt y yo nos desplazamos hasta Pompano Beach, ciudad ubicada en el condado de Broward en el estado de Florida. Allí, en el Coral Springs Center for the Arts, institución cultural que por sus características me hizo recordar el Teatro Nacional, me reencontré con la música del cantautor y guitarrista Boz Scaggs, figura que descubrí alrededor de 1976, cuando canciones interpretadas por él como “We’re All Alone”, “low Down”, “Harbor Light”, “It’s Over”, “Georgia” y “What Do You Want the Girl to Do” gozaron de enorme popularidad entre quienes por entonces seguíamos la música estadounidense a través de emisoras radiales de aquel país, como la antológica y siempre recordada  WQAM.

A los 71 años, Boz Scaggs mantiene plena energía en sus presentaciones, como pude apreciar en Pompano Beach, donde un  público de casi dos mil personas, al influjo de una suerte de éxtasis nostálgico por una época quedada atrás, obligó a este creador y a su banda a interpretar fuera de programa cinco bis.

Así pues, al reanudar mis actividades académicas en USA, lo hice con el convencimiento de que soy un tipo afortunado, que puede dar gracias a la vida por el disfrute de la música y por la suerte de tener excelentes amistades que como yo pertenecen al reino de “los que soñamos por la oreja”.

Categoría: Música | Tags: | |

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