Actualizado el 1 de junio de 2017

La música lírica en Cuba:

¿Raíces destronadas?

Por: . 29|5|2017

El lírico es un género de mucho rigor, un cantante de ópera no se forma en cinco años de escuela, porque se necesita una madurez tanto física como psicológica.La tierra del son, el país de la rumba, la madre del bolero… ¡Cuántos epítetos no podría citar eternamente! Pero si dijera «Capital filarmónica del nuevo mundo», seguramente no pocos se sentirán extrañados ante la afirmación.

Así que para aquellos escépticos extiendo la aclaración: antaño la escena cubana de música académica fue una plaza idolatrada por primerísimas figuras a escala internacional y que se presentaban en nuestro país con suma frecuencia. En ese contexto, en el pasado entre nosotros reinó  la producción del género lírico, con piezas de centenares de compositores europeos que marcaban las pautas de la música docta a nivel mundial.

La historia es angustiosamente desconocida. Las luces del siglo XIX vislumbraban la interpretación magistral y cubanísima de la ópera, la zarzuela y la opereta, que gozaban tanto del deleite del público como del respeto de las compañías extranjeras.

Hoy la contemporaneidad esconde estos títulos dando paso al desarrollo de los géneros modernos. Los musicales líricos compiten desventajados con la multiplicidad de ritmos juveniles, dejando la ópera para “los viejos”, “para los intelectuales”…“para los ricos”.

Sin embargo no es este el pretexto para esgrimir la muerte de la música lírica en la isla, lo cierto es que a pesar de las tormentas la madre de las artes escénicas sigue en la tenaz batalla por recuperar su trono.

Tres siglos de gloria se agolpan en estas líneas… y las hazañas del género lírico bullen como salidas de un hervidero de arte.

El arte centenario en manos de jóvenes.

Buena parte del género en Cuba hoy se encuentra sustentado en la compañía del Teatro Lírico Nacional de Cuba, con más de cien profesionales entre intérpretes y músicos. Se trata de un coro compuesto por jóvenes. El tenor Rigoberto López nos comenta las principales inquietudes que enfrenta la manifestación:

«El género lírico se considera la cúspide de la cultura occidental porque concentra todas las manifestaciones artísticas: ballet, interpretación, música, escultura, pintura, incluso con componentes modernos como el diseño y la iluminación. La ópera no es objeto, sino sujeto, claramente en nuestro país hay un error al conceptualizar lo que es teatro lírico.»

Quizás el mayor de esos errores es seguir reservando el caduco argumento clasista para el género, una forma de excluirlo del plano popular y arremeterle con las bases de un discurso populista equivocado. ¿Qué otras dificultades hacen que la ópera en Cuba pierda terreno?

«Hemos dado muchos cabezazos, carecemos de una figura internacional que guíe no solo nuestras producciones, sino el impulso del género a nivel nacional. Hoy enfrentamos un público que a veces ni siquiera conoce lo que es una ópera, y lo peor es que no tiene muchas opciones para familiarizarse con ella porque los teatros estrenan cada vez menos obras.»

El trabajo que llevan los jóvenes líricos hoy es muy variado, se representan óperas, operetas y zarzuelas no solo con las mejores piezas italianas, francesas y alemanas; sino con las obras cubanas de los compositores más prominentes de los siglos precedentes.

«A veces hay un poco de miedo a la ópera por pensar que es para personas mayores, nosotros buscamos espacios en programas, así el público se representa y puede comprobar que la compañía se refresca constantemente.»

Revelación de lo novedoso.

El género lírico hoy debe volverse a estructurar, el talento artístico prolifera; así como las ganas de vencer el inmovilismo estético. Cuba tiene una tradición operística valiosa, con un merecido acápite en las páginas de su historia musical.No es un secreto que ante la omnipresencia del modernismo en nuestro contexto debemos plantearnos nuevas formas de hacer teatro lírico: nada mejor que frescura en las formas interpretativas para atraer al público joven.

Quizás en ello van las esperanzas de Ópera de la Calle, una compañía lírica cuyo trabajo es un prototipo de la novedad con la que puede tratarse un género de siglos de existencia. Así lo define su director, el barítono Ulises Aquino:

«Ópera de la calle se propone acercar el género al pueblo que, con el pasar de los años, ya no era receptivo del teatro lírico. Empezamos buscando un espacio fuera del contexto teatral y fue precisamente la calle nuestro escenario. Dramatúrgicamente todo lo que hacemos es contemporáneo aunque representemos obras del siglo XIX.»

Pero aunque la compañía Ópera de la Calle pudiera ser un referente a la hora de mirar la producción lírica en la isla, y quizás porque en el empeño esta y otras como Havana Clásicos toman la iniciativa de interpretar tanto obras clásicas foráneas como composiciones cubanas; adaptándolos a los cánones tradicionales del teatro lírico. Aun así, la fortaleza y el aseguramiento de este arte debiera ser preocupación de determinadas instituciones de artes escénicas.

«Utilizamos cualquier compositor, lo que cambiamos son las sonoridades. La orquesta tiene sus propios músicos, las bases son electrónicas todas: teclado, madera y metales, también hay mucho uso de la percusión. Nuestro repertorio varía desde Verdi, Puccini, hasta los Van Van y los cantos yoruba.»

Sin embargo, más allá de la frescura de las compañías, pienso que la tecnología puede ser un soporte también para el género docto. Habría que pensarlo así: no hay mejor manera de hacer a la ópera revolucionaria que trayéndola a la pantalla.

A pesar de que el género lírico requiere de mucho andamiaje, no hay motivos para pensar que el formato de la televisión es demasiado pretencioso. Quizás haya que incentivar a los realizadores de videos clip a que se arriesguen.

Por otro lado, vale también la iniciativa para que nuestros compositores jóvenes -fieles exponentes de la valiosa mezcla entre clásico y moderno- se adentren en el mundo de la ópera y compongan piezas que con gusto representarían jóvenes talentos líricos.

El género lírico hoy debe volverse a estructurar, el talento artístico prolifera; así como las ganas de vencer el inmovilismo estético. Cuba tiene una tradición operística valiosa, con un merecido acápite en las páginas de su historia musical.

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