Actualizado el 20 de noviembre de 2017

La fuerza de Némesis

Por: . 17|11|2017

Mercedes Vargas, vocalista de NémesisComo si se tratara de colocar sonido al desandar de la diosa griega de la venganza, el grupo habanero que lleva el nombre de esta deidad ha entrado a la escena del metal con una intensidad provocadora. La expectación que siempre trae consigo la formación de un ensamble del género a nivel local, se acrecienta en este caso, por un lado, al tener como voz líder a Mercedes Vargas, quien sigue los pasos de Angela Gossow (Arch Enemy), Rachel Heyzer (Sinister), la mítica Dana Duffey (Mythic) y tantas otras intérpretes de gargantas poderosas; por otro, al erigirse en el terreno del death metal melódico.

Algunas presentaciones del grupo, repartidas hasta la fecha entre La Habana y San José de Las Lajas (Mayabeque), como invitado de Trendkill o From the Graves; la puesta a la luz del CD del 2016 Symphony of the damned, y la promoción de cortes de Whispers in the silence, como flashazos de lo que han venido produciendo durante el 2017, dejan ver la dirección de este proyecto, comandado por el guitarrista Felipe Chiong, y en el que intervienen, además, la tecladista Celia Rodríguez y el bajista Osmany Hernández.

Desde sus comienzos, en una escena musical dominada por voces masculinas —donde Cuba no ha sido la excepción—, Némesis ha imantado con la fuerza gutural de su vocalista. Esa capacidad ha sido apreciable a lo largo de Symphony of the damned, el álbum que ha servido de base a cada presentación en directo, y mediante el que queda claro que se trata de una intérprete en ciernes. Si bien son pocas las tesituras que se definen en este primer disco, algunos giros notables, por ejemplo en “Black beats” y “Voices of sorrow”, descubren las posibilidades de la cantante dentro del metal extremo. Habría que añadir que en el material referido la saturación instrumental descoloca el protagonismo que pudiese tener la voz en algunos pasajes.

Portada de álbum debutEl regreso al death metal melódico, que no cuenta con una larga lista de exponentes a nivel nacional, también ha sido aplaudido por seguidores de estas sonoridades. No obstante, sabiendo que el subgénero tocó hace algún tiempo los techos de la cultura metalera y varias bandas se posicionaron como referencias, el grupo carga con el reto de encontrar su propio camino. En ese sentido, son válidas las distinguibles influencias de Arch Enemy, Dark Tranquility y otras alineaciones, pero igualmente sería conveniente desenterrar algunas piezas inaugurales de At the Gates, e incluso, fuera del circuito sueco, el Heartwork, de Carcass. Muchos podrían ser los senderos que conducen a este estilo, aunque en la actualidad prevalezca la presentación de un producto bien lustrado como su forma más aceptable.

Si se profundiza brevemente en Symphony… puede decirse que los recursos más utilizados por la banda capitalina son los cambios de tempo, la ejecución de las guitarras que intervienen en un primer plano como intento de pulir el trabajo armónico, las atmósferas ambientales y melódicas al inicio de algunos temas. Aunque pueden ganar complejidad en composiciones futuras, su incorporación en el disco muestra una posibilidad de desarrollo —que va marcando la segunda producción—, a la vez que aligera la sensación de escuchar estructuras similares en la primera entrega. De ahí que pueda señalarse lo acertado de contar con transiciones, detalles sonoros, puestos a salvo de las corrientes compactas alrededor de riffs, que suelen prefigurar los temas.

Igualmente, el grupo se enfrenta a una de las problemáticas que golpean la escena del metal nacional: la ausencia de bateristas. No obstante, sale airoso en la manera que ha resuelto el vacío, tanto en la grabación como en sus performances.

Por otro lado, la alineación es fiel a la exposición de conflictos políticos, culturales, sociales que el metal propone. En este disco dos tópicos pudieran resaltarse: la tendencia destructiva de acciones humanas y la perenne búsqueda de libertad. Especialmente en “Voices of sorrow”, el crescendo sonoro que desemboca en la frase seré libre por siempre, enfatizada además por la cantante, marcan un momento climático dentro del disco.

Presentación de Némesis en San José de Las LajasNo pocas veces se ha dicho que el metal es sobre todo la energía despertada por una música poderosa. La fuerza de Némesis emana de esa concepción. Sin embargo, quien ha estado en sus performances con seguridad habrá notado que falta fortalecer el puente por donde pasa al público toda esa intensidad. Aunque, recordemos, se trata de una banda que comienza. La participación de algunos de sus miembros en otros grupos, los diversos subgéneros que les influyen y sus vivencias en el mundo del metal hecho en Cuba, también constituyen señales para esperar novedad en su trayectoria.

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