Actualizado el 19 de abril de 2018

Orishas:

Desde la nostalgia y la lejanía

Por: . 11|4|2018

Imagen tomada de https://oncubamagazine.com

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Mientras disfrutaba al máximo durante el reciente concierto de Orishas en el Parque Metropolitano, por mi mente pasaban raudos cientos de recuerdos. De momento, me transporté a la década de los 90 de la anterior centuria, cuando conocí del trabajo de una agrupación llamada Amenaza, el antecedente directo del hoy afamado grupo. Evoqué sobre todo, los esfuerzos que aquellos muchachos (Pablo Herrera, Ruzzo y Yotuel) hicieron por abrirse paso entre nosotros, sin obtener resultado alguno.

La mente me transportó al último concierto de Amenaza al que asistí antes de que dos de ellos (Ruzzo y Yotuel) se marcharan de Cuba hacia Europa en busca de otros horizontes. Fue una función que clausuraba una de las ediciones del festival Los días de la música, evento que organizaba la Asociación Hermanos Saíz y que lamentablemente desapareció. La presentación se desarrolló en la sala Avellaneda del Teatro Nacional y en particular la recuerdo, porque como pudieran atestiguar amigos de aquellas fechas que allí estaban presentes, como por ejemplo Fernando Manuel Rojas Gutiérrez, del parqueo de la instalación y delante de los ojos de los custodios, se robaron dos bicicletas, una al pianista y compositor de origen holguinero Daniel Almeida Torres (en la actualidad residente en Berlín, Alemania) y otra al trovador Alejandro Bernabeu, sencillo medio de transportación  que recién él había adquirido en un viaje de conciertos a Europa, a fin de desplazarse entre esta parte de la ciudad y el poblado de Calabazar, donde el siempre recordado cantautor residía.

Imagen tomada de http://www.que.es

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Fui feliz cuando en coincidencia con la conclusión del siglo XX, en materia de música —para muchos de manera sorprendente— en el segundo semestre del 2000 en lo concerniente a las propuestas sonoras facturadas por artistas cubanos, la mayor popularidad entre el común de los ciudadanos en toda la isla la registró el grupo Orishas (ya para la fecha residentes en Europa), con su disco A lo cubano (EMI Spain). La repercusión de esta producción no solo abarcó a los melómanos de dentro de nuestras fronteras, sino que resultó un fenómeno a escala internacional.

Lo sucedido con esta agrupación pasará a la historia como uno de los mayores fiascos sufridos por las discográficas de nuestro país, pues cuando dicho proyecto llevaba por nombre Amenaza, ellos realizaron una maqueta con la colaboración de Equis Alfonso como productor (aún la conservo en uno de los estantes donde atesoro mi discografía), más o menos con los mismos temas incluidos en su popularísimo álbum, que aquí a nadie le interesó.

He ahí un ejemplo de las cortas miras con las que en no pocas ocasiones se ha proyectado el esbozo de industria musical cubana ya que, si bien es casi seguro que de haberse grabado y comercializado dicho álbum por una de las disqueras de nuestro país, su éxito internacional no habría sido semejante al registrado con una transnacional de la esfera, es significativo que las personas encargadas de determinar en nuestro contexto si un fonograma tiene o no méritos para ser realizado, en su momento considerasen que la propuesta de Amenaza no reunía los requisitos para ello.

Empero, lo cierto es que A lo cubano devino una producción en la que nada resulta gratuito y conforma uno de los mejor pensados fonogramas entre los realizados por artistas oriundos de Cuba en el ámbito de la música popular de los últimos años, para no hablar del tremendo éxito comercial que el trabajo representó.

La propuesta de Orishas (a tono con el signo predominante en la Música Cubana Alternativa) parte de un enfoque el cual borra las fronteras de géneros a fin de lograr un proceso de hibridación entre tendencias en apariencia contrastantes. En el conjunto de mixturas que nos ofrece el grupo, se perciben los numerosos puntos en común existentes entre el complejo de la rumba (en especial el guaguancó) y el hip hop.

El tema “Represent” (un clásico del repertorio del trío), cantado en una suerte de slang habanero ligado a frases en francés y que en su orquestación original remeda elementos de la música cubana de los cincuenta, resultó la pieza seleccionada para comenzar el espectáculo, cierre ideal para clausurar el festival Havana World Music.

Aunque yo solo quería gozar del concierto y cantar a voz en cuello, cual un corista más de Roldán, Ruzzo y Yotuel, cortes como “Hay un son”, “Atrevido”, “A lo cubano”, “537 Cuba”, “El Kilo”, “¿Qué pasa?” o ”Nací Orishas”, me era punto menos que imposible impedir que mi mente realizara una suerte de rewind o flash back a las dos anteriores presentaciones de Orishas en La Habana y a las que tuve la suerte de asistir.

La primera de ellas fue un concierto casi clandestino, celebrado en la Feria Agropecuaria de Boyeros, en una tarde lluviosa y sin ninguna promoción. La segunda, años más tarde, tuvo lugar como parte del Concierto por la Paz, efectuado en la Plaza de la Revolución y ya esta vez sí con una amplia cobertura de los medios de prensa.

Ahora, a más de 20 años de los siempre evocados festivales de rap de Alamar, de haber sido en lo personal testigo del nacimiento de un sueño y cuando los de entonces ya no son los mismos, los de Orishas han demostrado que la atinada mezcla del son cubano y el hip hop de maceración neoyorquina produce un resultado de alto octanaje.

Así, en el equilibrio registrado en su quehacer entre rap y nuestra sonoridad de origen tradicional, con maestría se han movido por terrenos que van más allá del hip hop, para ser artífices de una auténtica revolución de la música popular, de lo local a lo universal.

Categoría: Música | Tags: | | | | |

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