Actualizado el 8 de julio de 2011

(Producciones Colibrí)

Canciones, de Harold López-Nussa

Por: . 6|8|2010

Canciones, de Harold López-NussaCreo que uno de los sucesos más felices que ha vivido la discografía facturada en Cuba durante los últimos diez años es la aparición de la colección The jazz youg spirit, acontecimiento acreditado a Gloria Ochoa y el sello fonográfico que ella dirige, o sea, Producciones Colibrí. Aunque ya puede hablarse acerca de la importancia que para nuestra música representan los álbumes registrados bajo el aludido concepto, estoy seguro de que con el transcurrir del tiempo lo acertado de haber emprendido dicho proyecto se notará más aún.

Uno de los que ha grabado un CD como parte de la aludida colección es el pianista Harold López-Nussa Torres. En una primera etapa de su devenir artístico, muchos llegaron a pensar que él se dedicaría al ámbito de la música clásica o académica, como preferentemente se le dice ahora. Sobraban razones para ello, pues el muchacho había resultado triunfador en distintos concursos competitivos, tanto nacionales como internacionales, entre los que cabría mencionar el Amadeo Roldán, el Iberoamericano de La Habana y el Citta di Senigalia, en Italia.

Pero como asegura el refrán, una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero. Aunque Harold nunca tuvo en planes descartar de su aprendizaje el repertorio de autores como Johann Sebastian Bach, Frederic Chopin y Serguei Prokofiev, entre otros, su vocación más profunda lo impulsaba hacia el universo del jazz y la música popular. Así, la primera gran prueba de que eso sería lo suyo, la ofreció al erigirse como el ganador del Solos Piano Competition del mundialmente afamado Festival de Jazz de Montreux (Suiza). Al retornar del certamen, aún se recuerda en La Habana un concierto ofrecido por él, su tío Ernán y ese otro gran talento del piano cubano que es Alfredo Rodríguez (hijo).

Por eso, cuando en una de las emisiones de Cubadisco, el primer fonograma acreditado a Harold López-Nussa resultó premiado, ello no sorprendió a los seguidores de nuestra escena jazzística. Canciones, título con el que designó su ópera prima y que contara como productor a Ernán López-Nussa, es un CD concebido en lo fundamental a partir de versiones sobre temas conocidos de sobresalientes compositores, en la cuerda de figuras como Santiago Feliú, Carlos Varela, Fito Páez o Tom Jobim y Vinicius de Moraes.

Al contrario de lo que sus compañeros de generación han hecho, en su álbum debut Harold incluyó una sola pieza de su autoría, la denominada “Bailando suiza”. Creo que justo en esta concepción de romper con lo establecido radica, en mi criterio, uno de los principales méritos de Canciones como fonograma. Un segundo acierto que, de conjunto, aprecio en los cortes de la grabación, es ese aventurarse a incursionar por una suerte de jazz cameral y que me hace evocar, en cierta medida, lo realizado por Afrocuba en dicho estilo, en los años que la banda fue dirigida por el flautista y pianista Oriente López, uno de los contados ejemplos que en tal variante jazzística se han registrado entre nosotros.

Esto que apunto acerca de la ópera prima de Harold, no está dado tan solo por la utilización de un cuarteto de cuerdas, como quizás algunos podrían pensar, sino sobre todo por la concepción de las orquestaciones, particularmente muy funcionales en el aspecto de las combinaciones tímbricas y, de forma especial, por el tratamiento que se le da al piano (instrumento protagónico del disco) en los diez temas que conforman la propuesta.

Otro mérito imposible de soslayar resulta la calidad de grabación, mezcla y masterización del CD, trabajo a cargo de Maykel Bárzagas —sin discusión alguna una de las personas más cualificadas que hemos tenido por acá en tales funciones técnico artísticas—. A ello habría que añadir la intervención de Nelson Ponce en el diseño, las fotos de Iván Soca y las lúcidas notas de presentación, a cargo de Leonardo Acosta.

Por supuesto, que a la valía de Canciones como álbum, también contribuyen de manera definitoria la lista de músicos participantes: Roberto Martínez (saxos soprano y alto), Mayquel González (trompeta), Carlos Miyares (saxo tenor), Yaroldy Abreu (percusión), Yandy Martínez (contrabajo), Néstor del Prado (bajo eléctrico), Mauricio Gutiérrez (percusión), Edgar Martínez (congas), Heikel Fabián (trombón), Ernesto Vega (clarinetes en Si bemol y bajo), López-Nussa Torres (batería), el cuarteto de cuerdas integrado por William Roblejo, Susan Santana, Marta Salgado y Lester Monier, así como la participación especial de su padre, el batería Ruy López-Nussa y su tío Ernán, quien se une a Harold para interpretar “Los Muñecos”, de Ignacio Cervantes, en una hermosísima versión a dos pianos, recogida como bonus track dentro del disco y que estimo como uno de los instantes de más alto vuelo artístico en el CD.

Otros cortes a los que recomiendo prestar especial atención son “Para Bárbara”, “11 y 6” y “Causas y azares”. Aunque, en realidad, habría que decir que éste resulta uno de esos discos que no tiene desperdicio, por lo que da gusto escucharlo una y otra vez desde el principio hasta el final.

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