Actualizado el 6 de agosto de 2011

Las raíces de María

Por: . 14|12|2010

En la edición del Cubadisco de este año que culmina, fue muy justamente premiado el álbum. Es sin dudas uno de los más hermosos regalos discográficos que el sello Bis Music nos ha ofrecido en 2010.

Verdaderamente encomiable la actitud del virtuoso tresero Pancho Amat, quien pone toda su maestría y la del resto de los integrantes de El Cabildo del Son en función del lucimiento del canto de María Victoria. Ya lo había hecho con Miriam Ramos. Su modo de proceder en este sentido es una prueba de sencillez y de apoyo a otros valiosos compañeros de la música.

María Victoria, por su parte, es muy prolija en los agradecimientos, a sus familiares, a otros músicos y, algo poco común en los creadores, da las gracias a los Estudios Eusebio Delfín de Cienfuegos y al Estudio Tres de Radio Progreso. Nótese que este proyecto discográfico fue concretado mayormente en un recinto no capitalino.

El disco retoma piezas clásicas de la música campesina, tales como “Mi tierra es así” y “Como la palma de mi mano” de Radeunda Lima. Y también “El reto” de Julio Flores. Además, está el “Homenaje” de El Jilguero de Cienfuegos. Junto a composiciones de Pancho Amat (“El gallito Pinto”) y Pepe Ordás (“De donde viene el amor”). Y para coronar el empeño aparece la canción “Mis raíces” de la autoría de María Victoria, que brilla por su autenticidad. Sentido homenaje a la música campesina toda y a nombres de la mayor relevancia que la han defendido, como Celina González y su madre Mercedes Sosa.

Debo confesar que durante mucho tiempo no reparé en el quehacer de María Victoria. A lo sumo, la vi en una que otra emisión del programa televisivo Palmas y Cañas. Incluso me acabo de enterar que su primer disco se llama Santa Lucía. Ha sido su peña mensual “El guatecazo”, en el patio bar de los Estudios Areito de la calle San Miguel, en Centro Habana, lo que me ha permitido disfrutar de su arte y aquilatar todo su valor.

Después que la gran Celina González dejó los escenarios, me dio francamente miedo que nunca más, o por mucho tiempo, no tuviéramos otra mujer portentosa defendiendo los colores de nuestra música campesina. Al escuchar el canto de María Victoria entré en una tranquilidad gozosa. Ella rezuma la savia pura de nuestros capos y brinda su esencia al público con intensa sabrosura guajira. Nada supera al asistir a una actuación suya tutelada por su grupo, pero sin dudas el CD Mis raíces es un fiel espejo de su trabajo.

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