Actualizado el 6 de agosto de 2011

Sombras amarillas

Polito Ibáñez–Bis Music

Por: . 23|2|2011

Resulta punto menos que sorprendente comprobar que, con más de veinte años de bregar artístico, Polito Ibáñez sólo haya editado cuatro fonogramas. Su nuevo trabajo discográfico, licenciado para Cuba a través del sello Bis Music y presentado en la sala Fresa y Chocolate hace unas pocas semanas por el hermano Bladimir Zamora Céspedes, lleva por título Sombras amarillas. Se recogen en el álbum temas compuestos en el período entre 1997 y 2008 y puede afirmarse que este es un material concebido en lo fundamental para el mercado internacional y en particular, el europeo.

Bajo producción musical de Steve Dal Col y el propio Ibáñez, una audición del CD permite comprobar que aquí Polito continúa varias de las líneas que han caracterizado su quehacer como cantautor, desde que debutase allá por la segunda mitad de la pasada década de los 80. Así, la vida del ciudadano de a pie, inmerso en las alegrías y penurias de una urbe como Ciudad Habana, será la columna que temáticamente vertebra en sentido general los distintos cortes del fonograma y en el que la sonoridad del llamado Rock de Orientación para Adultos (AOR, por sus siglas en inglés) resulta la preponderante en materia del discurso musical.

En correspondencia con los intereses que siempre han motivado a Ibáñez como creador, en el disco aparecen piezas dedicadas a la pareja, como sucede en el caso de “Me muero de ganas”, uno de los instantes de mayor lirismo dentro de la grabación. Asimismo, encontramos cortes de aire marchoso y con melodías de esas que atrapan con rapidez al oyente medio.

Tales son los casos de “Mentalidad de surfing”; la que da nombre al CD, es decir, “Sombras amarillas” y la muy contagiosa “Papeles”, suerte de continuación —desde el punto de vista del mensaje— de lo ya expuesto por Polito en antiguas composiciones suyas como “Cada día” y “Somos números”.

Ese sentido de continuidad en su discurso ideoestético se vuelve a corroborar en temas como “De la basura”, típica muestra de las preocupaciones sociales del cantautor, y “Aunque te vean perdido”, que de inmediato al escucharla por primera vez me hizo evocar aquella vieja canción denominada “Hoy he vuelto a rezar”, que Ibáñez dedicara hace muchos años a nuestro común amigo Omar Mederos.

Otro de los aciertos del álbum radica en la lista de prestigiosos instrumentistas invitados a tomar parte en varios de los doce cortes que conforman esta propuesta discográfica de Polito Ibáñez. Entre esos especiales colaboradores de ocasión pueden mencionarse gente de tanto prestigio como los pianistas Chucho Valdés y Pucho López, y el contrabajista Frank Rubio.

Con diseño gráfico de Ricardo Monnar, fotografía llevada a cabo por Orestes Molina, coproducción musical a cargo de José Ramón Cabrera (Pity), arreglos compartidos entre este último, Steve Dal Col y Polito Ibáñez, e ingeniería de grabación por Adolfo Martínez y Diego Piotto, quien también se ocupó de la mezcla, Sombras amarillas es un álbum que por el acabado nivel de factura de las composiciones registradas en él, debería ser promovido ampliamente por nuestros medios de comunicación. Digo yo.

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