Actualizado el 6 de agosto de 2011

Elena vuelve a cantar al joven Formell

Por: . 10|4|2011

Elena Burke (La Habana 1928-2002) era ya una cantante que había probado sus dotes a finales de la década del 60 del siglo pasado. De hecho, muy pronto se había revelado como una intérprete cimera de las piezas compuestas por el movimiento filin. Sin cultura académica, perfiló su expresión particular trasegando por varios cuartetos, en especial el de Aida Diestro, que constituyó para Elena una escuela de altos quilates. Ese fogueo le permite grabar a finales de la década del 50 su primer disco de larga duración. Tuvo siempre el ansia de probar lo diferente, por eso las manifestaciones musicales de nuevo signo surgidas después de 1959 le atraen sobremanera.

Así como fue ella de las primeras voces que puso a circular las canciones de la Nueva Trova, también es pionera en la interpretación de Juan Formell.

El que posteriormente crearía Los Van Van aprendió a tocar el contrabajo, al advertir que era un instrumento estratégico; sin embargo, pronto se acercó a la guitarra y con el apoyo de esta compuso sus primeras canciones, en las cuales se hacen evidentes juntos a las raíces históricas de nuestra música, el sonido de The Beatles y la música brasileña, entre otros referentes foráneos de importancia. Desde 1959 trabajó en varias agrupaciones: la Banda de Música de la Policía Nacional Revolucionaria, la orquesta del hotel Habana Libre, y también con las orquestas de Guillermo Rubalcaba y la de Pedro Jústiz (Peruchín).

Bien entrados los 60 comienza a integrar la orquesta de Elio Revé, quien le permite introducir transformaciones, al incorporar instrumentos electrónicos, además de nuevas expresiones tímbricas, sobre todo a partir del beat y lo yoruba. Formell siente entonces la necesidad de tener su propia orquesta, para explotar al máximo esas experimentaciones que después él denominaría “songo”. A finales de 1969, Formell funda el grupo Los Van Van, que hasta hoy se mantiene como formación insigne de la música popular bailable cubana.

Cuando Elena y Formell se conocieron, ella todavía se estrenaba y él tenía sólo veinte y tantos años, aunque de inquieta creación. Tal vez Formell se acuerde de ese encuentro. A golpe de imaginación saco que pudo haber sido alguna noche sabrosa en el Habana Libre donde él tocaba el bajo. Otro misterio es cómo el joven le fue mostrando las canciones que había compuesto y que evidentemente fascinaron a la patrona del filin.

Las doce canciones que aparecen en el álbum Elena Burke canta a Juan Formell no fueron grabadas para sacar a la luz un disco de larga duración. Arregladas por el propio Formell, aparecieron en discos pequeños, desde 1967 hasta 1976. Las orquestaciones fueron hechas por el compositor y algunas también están dirigidas por él. La mayoría de los temas se ejecutaron bajo la batuta de la orquesta de jazz del maestro Rafael Somavilla, y una conducida por Paquito D’ Rivera, con la Orquesta de Música Moderna.

Muchas de estas piezas se pasaron en la radio, la televisión y en presentaciones en clubes y teatros. De ellas hicieron época “El chala con cha”, “De mis recuerdos”, “Y ya lo sé”, “Lo material”, “Yo soy tu luz” y “Al fin creo en el amor”.

Gracias a las constantes búsquedas del productor Jorge Rodríguez es que se pudieron agrupar todas estas piezas. El presentó con mucho entusiasmo su proyecto, aunque quienes se ocupaban en ese momento de hacer el disco consideraron que no era una empresa rentable.

Años después, algo así como un favor, fue sacado en casete sin penas ni glorias. No fue hasta hace poco que este valioso disco salió en soporte de digital. Es una pena, sin embargo, que ahora tampoco se ha hecho una presentación formal. No es de dudar que el propio Formell participaría en ello. Varias veces ha comentado sobre ella, y ha dicho que el día en que escuchó una canción suya cantada por Elena Burke, fue que estuvo seguro de que él era músico.

Indolencias aparte, ya existe el CD Elena Burke canta a Juan Formell, y no dudo que cuando caiga en manos y oídos sensibles a lo mejor de la música, disfrutarán este acontecimiento, a pesar de su casi nula divulgación, sencillamente porque la Burke es una de las mejores en lengua hispana entre cuantas aparecieron durante el siglo XX.

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