Actualizado el 27 de noviembre de 2011

Adrián Berazaín

Como los locos (Bis Music)

Por: . 27|11|2011

Según el esquema generacional con el que he seguido el devenir de la Nueva Trova y de lo que gusto llamar “Canción Cubana Contemporánea”, Adrián Berazaín (El Berita, como muchos le denominan) pertenece a la cuarta generación de esa corriente ideoestética. Nacido en 1983, él también ha sido un activo promotor de sus colegas de oficio, a partir de la realización de lo que fue su peña La séptima cuerda, un espacio que tenía lugar un sábado al mes en la biblioteca provincial Rubén Martínez Villena y que sirvió para dar a conocer las primeras composiciones de figuras como el propio Adrián, Mauricio Figueiral, Pedro Beritán y Juan Carlos Suárez, entre otros.

De aquella etapa, recuerdo canciones del Berita como “Serenata”, “Parte de cielo” y “Déjate amar”. Desde entonces la inspiración para componer, él la ha tenido en los mismos temas a los que siempre le ha cantado la trova en Cuba; es decir, el amor a la pareja, los problemas sociales y el mundo en su conjunto. La peculiaridad de su discurso viene dada porque al abordar tales asuntos lo hace con la perspectiva de quienes vinieron al mundo en el decenio de los ochenta y ahora constituyen una generación que pide la palabra para decirnos sus puntos de vista, que en ocasiones pueden coincidir o diferir con los nuestros, pero que lo importante resulta es que también sean tomados en cuenta, pues al final la diversidad converge y nos une.

Todo lo antes expuesto se corrobora al escuchar el disco que en fecha reciente Adrián Berazaín presentase ante la prensa en la sala Fresa y Chocolate, el álbum titulado Como los locos, puesto en circulación a través del sello Bis Music de ARTEX y que cuenta con diseño gráfico del propio cantautor protagonista de la grabación y fotografías de Iván Soca. En el fonograma contentivo de doce piezas, Adrián apuesta por una sonoridad que asume numerosos códigos del rock, a tono con una de las influencias musicales que más ha marcado a la Canción Cubana Contemporánea. En ello, rol fundamental lo desempeña la participación del villaclareño Marcos Alonso como productor discográfico.

Desde el primer corte del CD, el denominado “Pobre corazón”, se percibe la intención de entregarnos una propuesta con aires muy marchosos, como diría la crítica musical española. Ese enfoque es el prevaleciente a lo largo de toda la grabación, aunque no faltan piezas reposadas, como son los casos de “El club de los corazones rotos” (con Diana Fuentes de invitada en una excelente interpretación), “Te acuerdas” y “Mis amigos se están yendo” (con Buena Fe como invitados), creo que uno de los mejores temas del disco, tanto por el inteligente abordaje del asunto de la emigración de los cubanos, particularmente de los pertenecientes al mismo grupo etáreo de Adrián, como por el tratamiento musical que recibe la canción. La coda del corte, con una cita intertextual (recurso harto empleado en la cultura postmoderna) de un fragmento del Himno Nacional a cargo de la guitarra eléctrica procesada con un efecto de distortion, es sencillamente genial.

Entre las piezas que de forma rápida podrían captar el favor de las grandes audiencias, si los medios de comunicación cumplieran bien con su función de promoción (sobre todo la radio), yo mencionaría “Se enamora” (compuesta en colaboración con Erick Sánchez), “Como los locos”, “La calle G”, “La ketainómana” (con Fernando Bécquer de invitado), “Pobre corazón” y en especial “La estación”, una canción de esas que reúne los ingredientes necesarios para pegarse en el público.

No quiero soslayar al formular este comentario acerca de la ópera prima de Adrián Berazaín el notable trabajo de la banda de respaldo, conformada para la grabación del fonograma por el ya aludido Marcos Alonso, a quien acompañan el baterista Ramsés Rodríguez, Michael Fernández en el bajo y el percusionista David Hernández, así como el trompetista Julito Padrón (si bien solo toca en el corte “Se enamora”, su intervención merece ser destacada), Edgar Fernández en teclados y el bajista Julio César García, estos dos últimos en el tema “Pobre corazón”.

Aunque cada uno de los instrumentistas participantes aporta lo suyo para lograr que las muy funcionales orquestaciones suenen de manera compactada, con mucho swing y un groove bien rocanrolero, sobresale en particular el quehacer de Marcos Alonso desde la guitarra, desempeño que lo corrobora como uno de los más eficientes guitarristas de la actualidad en nuestro país y apto para empeños mayores a los que hasta ahora él se ha trazado.

Solo desearía agregar una última cuestión, a partir de la repetida audición del material que he hecho desde que lo tengo y de asistir a no pocos conciertos del Berita. Al margen de que la propensión a incorporar piezas de perfil lúdico en el repertorio facilita la comunicación con cierto tipo de audiencias, no siempre a la larga ello resulta lo más conveniente, sobre todo cuando se es un buen compositor de temas no marchosos pero sí reflexivos y de singular belleza melódica, como sucede en el caso de Adrián Berazaín. Por lo demás, sin menor discusión puede asegurarse que Como los locos resulta un álbum de excelente factura, magnífico ejemplo de lo que se ha identificado como Canción Cubana Contemporánea.

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