Actualizado el 28 de noviembre de 2013

En música no todo está inventado

Por: . 28|11|2013

Seperate RealitiesAunque a tono con los tiempos que corren, a veces pareciera que el síndrome de la decadencia también se impone en el panorama sonoro contemporáneo, afortunadamente todavía sigue haciéndose música de verdad, de esa que nos emociona y nos pone a reflexionar. En ese sentido y como muestra de lo falso del criterio de quienes afirman que la buena creación sonora internacional está en crisis, propongo a los lectores de El Caimán Barbudo un repaso por producciones discográficas internacionales de reciente aparición

Comienzo por el disco Separate Realities, álbum acreditado a la formación Trioscapes y que sale al mercado a través del sello Metal Blade Records. Desde la primera audición del material, no pude menos que dar gracias porque aún, entre tanta bazofia que la industria nos entrega, uno se encuentre joyitas como esta de la que hoy comento.

Con una alineación conformada por el bajista Dan Briggs (artífice principal del proyecto, en tanto ideólogo del mismo), el batería Matt Lynch, y el saxofonista y flautista Walter Fancourt, surge Trioscapes en 2011 y, desde el principio, se propusieron abordar un repertorio caracterizado por lo peculiar e inclasificable de su sonido.

Como es fácil suponer, esto no es música para aquellos que no tengan su mente abierta a la experimentación y lo no convencional. Quizá, a partir del formato de la banda, alguien piense que se trata de un trío de jazz, pero no es así exactamente. Porque si bien hay algo del lenguaje jazzístico en lo hecho por Dan Briggs, Matt Lynch y Walter Fancourt, en su ópera prima hallamos la presencia de fuertes elementos de rock progresivo, de la psicodelia, de creadores como los maestros Frank Zappa y John McLaughlin o agrupaciones como la Mahavishnu Orchestra y King Crimson, componentes a los que unen una base muy heavy y unas atmósferas oscuras, que dan lugar a un híbrido con aroma al decenio de los 70 de la pasada centuria.

En el CD Separate Realities disfrutamos de pasajes unísonos entre los tres instrumentos, que le otorgan tremenda fuerza a la interpretación de temas como “Blast Off”, corte con el que abre el fonograma, para mí uno de los mejores momentos de la grabación en su conjunto y que no dudo en catalogar como toda una maravilla, desde su fabulosa intro hasta la impactante coda.

En esta pieza, en la intención de buscar disímiles texturas sonoras, el trío apela a unir, por ejemplo, un bajo muy distorsionado (a la usanza tímbrica de las guitarras del metal) con un saxofón tenor. En dicho sentido, de algún modo me recuerdan lo llevado a cabo por los italianos del grupo Zu, lo único que estos últimos a diferencia emplean un saxo barítono.

En el debut fonográfico de Trioscapes se incluyen seis piezas, en las que la improvisación desempeña un rol protagónico. Ello se comprueba al escuchar un tema como “Separate Realities”, encargado de nombrar el álbum y que posee una línea melódica en la cuerda de las ideadas por Frank Zappa. Por su parte, “Curse Of TheNinth”, pieza en la que Walter Fancourt utiliza tanto la flauta como el saxofón, clasifica dentro de lo que algunos críticos han dado en llamar post-rock.

En el caso de “Wazzle jazz lebof”, cuarto track del CD, en mi opinión el estilo composicional e interpretativo encaja dentro de lo que se conoció como rock in opposition, con un leve toque de afro beat. Cada uno de los tres instrumentistas se explota al límite de sus capacidades personales, con pasajes que por momentos me hacen evocar a los belgas de Univers Zéro.

Por su parte, “Celestial Terrestrial Commuters” (versión de un original de Mahavishnu Orchestra) resulta el vivo ejemplo de una orquestación dentro de los más auténticos códigos del jazz rock y pletórico de la crudeza y agresividad que identificaron a la corriente allá por inicios del decenio de los 70. Mientras tanto, el experimental “Gemini’s Descent”, último track de la grabación, es una especie de guiño a lo llevado a cabo en la década de los 80 y a lo hecho entonces por los británicos de King Crimson.

Stoney Curtis BandOtro fonograma que recomiendo a los melómanos lectores de esta publicación es el álbum Stoney Curtis Band Live, producción que de seguro encantará a todos los amantes de propuestas como las de Hendrix, Cream, StevieRayVaughan o RobinTrower. Estamos en presencia de la clásica grabación de un power trio, que se mueve por los terrenos del blues rock. Con una formación en la que aparecen Stoney Curtis como guitarrista y vocalista, Steve Evans al bajo y Aaron Haggerty como baterista; ellos tres tuvieron como productor de este CDa Mike Varney, un cazador de talentos y que en la segunda mitad de los años 80 mantuvo una columna periodística en la revista Guitar Player.

En el que es su tercer trabajo discográfico, la Stoney Curtis Band pone a nuestra disposición 11 temas muy bien facturados, en un repertorio que abarca no solo el blues rock, sino que va desde cortes con aires de rock sureño hasta otros de clara definición en los códigos del hard rock setentón. Piezas como “Last Train to Chicago”, “EvilWomen”, “American Lady” o “Whenthe Sweet Turnsto Sour”, transmiten vibraciones enérgicas a raudales y demuestran el virtuosismo guitarrístico del que hace gala en toda la grabación Stoney Curtis.

Una propuesta a la que también deseo referirme es a la protagonizada por Joseph Arthur, típico representante de lo que en habla inglesa se conoce como un songwriter, equivalente al término de cantautor en español. Nacido el 28 de septiembre de 1971 en Akron (Ohio), él fue captado en 1996 por Peter Gabriel para queperteneciese a su compañía discográfica Real World, sello con el que graba varios álbumes. De entonces a acá, Joseph Arthur ha editado 9 CDs y 11 Eps, con una música que se mueve entre el folk y el country rock alternativo

Tras la publicación a inicios del pasado 2012 del disco Redemption City, en el propio año ve la luz el fonograma titulado Junkyard Hearts, concebido a partir de 4 Eps editados en 2002. Álbum doble con 19 canciones, el material que prevalece posee fuerte acento en lo guitarrístico, desde el punto de vista instrumental, y un regodeo en lo melancólico de las líneas melódicas y las atmósferas sonoras diseñadas por el cantautor. Cortes como “The Coldest Sea”, “Jumping in with you”, “Tiny Echoes”, “Voices Will Fight” y “Still The Same”, tienen la virtud de que siguen sonando de algún modo en nuestra cabeza después de escucharlos.

En un país tan remoto como Japón, hallamos no pocas figuras que han apostado por el jazz rock. En tal sentido, una de las bandas fundamentales por su huella durante años en la escena japonesa ha sido Casiopea, de la cual han salido instrumentistas como el baterista Akira Jimbo. Famoso a nivel mundial, sobre todo por su participación en los circuitos de clinics, es decir, talleres docentes; entre otros fonogramas, él ha editado Cotton (1986), Palette (1991), SlowBoat (1992) y Lime Pie (1994).

El más reciente álbum de Akira Jimbo lleva por título Smile smile. Se trata de un CD contentivo de nueve temas, que se mueven dentro de una atmósfera que puede ir del jazz rock al jazz funk y pasar por los aires del smooth jazz. Piezas como “South of the border”, “Cheer up!”, “Tokyo cool”, “Sale of love” y la que da nombre al fonograma, o sea, “Smile smile”, no hablan únicamente de las virtudes de Akira como baterista sino también como destacado compositor de buena parte de su repertorio y que lo convierten en un músico de obligatoria referencia en la actualidad.

Moscow - 2011Impact Fuze es una formación procedente de Rusia y poseedora de un virtuosismo a la altura de los más importantes ensambles contemporáneos exponentes del jazz rock. Integrado por el guitarrista Feodor Dosumov, instrumentista oriundo de Uzbekistán, el bajista Anton Davidiants, un moscovita con raíces armenias, y el francés Damien Schmitt a la batería y como vocalista, ellos conforman lo que se conoce en la actualidad como un power trio y en todo su quehacer evidencian el modo en que la globalización influye en músicos residentes en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Tras el debut en la escena rusa durante 2011, a fines de ese año entraron a los estudios de grabación para registrar su ópera prima, el fonograma titulado Moscow. Desde que tuve la suerte de recibir este CD, es uno de los materiales que más escucho dado el altísimo nivel artístico de la propuesta.

El estilo de Impact Fuze se me antoja como una suerte de concentrado de virtuosismo, energía a raudales y complejas líneas melódicas. Para que se tenga una idea más precisa, soy del criterio de que en el caso específico del guitarrista Feodor Dosumov, él viene a ser como un cruce entre el estadounidense Steve Vai y el inglés Allan Holdsworth. Con absoluta sinceridad, a los intérpretes del instrumento de las seis cuerdas en su variante eléctrica, les recomiendo no olvidar el nombre de este uzbeco y sentarse a estudiar lo que el hombre hace.

Contentivo de nueve piezas, el álbum comienza con el tema que da nombre a la producción, o sea, “Moscow”. Con un tiempo a toda máquina, la primera impresión que da la introes que se trata de una composición en los caminos del metal, pero ¡nada de eso! Tras los compases iniciales, la obra adquiere una complejidad notable y hasta con ciertos aires experimentales, atmósfera propicia para que los miembros del trío muestren sus credenciales de excelentes instrumentistas, aquí con destaque particular para Dosumov y Davidiants.

Sigue a continuación uno de mis cortes favoritos en el disco, el denominado “Punisher”, impactante asalto eléctrico que en sus pasajes unísonos por momentos nada tiene que envidiarle a la fuerza sonora de una banda de metal extremo y con abundantes compases para el desarrollo de solos a cargo de Dosumov desde la guitarra y del baterista Damien Schmitt, quien también en los instantes en que saca las manos deja bien claro que él no es segundo de nadie detrás del drum.

“Song for Elena” representa la clásica balada que se incluye en esta clase de producciones fonográficas. Aunque es lo que menos me interesa de la grabación en su conjunto, reconozco que está logrado el diálogo sostenido entre la guitarra y el bajo a través del tema, que da paso a “The way toit self”, otro de los momentos climáticos del CDy donde la influencia del gran Allan Holdsworth se siente no solo en las intenciones tímbricas sino también en el modo en que el guitarrista maneja las escalas al improvisar.

Los restantes tracks: “Focused power”, “Lost in found”, “Idea”, “Gladiator” y “Last question”, son también ejemplos de buen gusto y de saber hacer, por parte de Feodor Dosumov, Anton David yants y Damien Schmitt, o lo que es lo mismo, el power trio Impact Fuze.

Return to ForeverEn la historia del jazz rock, no cabe duda de que uno de sus grandes pilares ha sido el grupo Return to Forever, quienes junto a WeatherReport y  la Mahavishnu Orchestra conforman el trío de oro de esta clase de ensambles. Surgidos en 1972 por iniciativa del tecladista Chick Corea, por la formación han desfilado personajes de la talla de Stanley Clarke, Al Di Meola, Lenny White, Bill Connors, Flora Purim, Airto Moreira, Joe Farrell, Steve Gadd, Mingo Lewis, Earl Klugh, Gayle Moran, Gerry Brown, John Thomas, James Tinsley, Harold Garrett, Ronn Moss, entre otros.

En la última de las reapariciones de Return toForever, la banda ha estado integrada por su líder natural, Chick Corea, el bajista Stanley Clarke (uno de los fundadores del proyecto), Jean-Luc Ponty al violín, Frank Gambale desde las guitarras eléctrica y acústica, así como el baterista Lenny White. Esta alineación es la que presenta en 2012 el álbum titulado Themo thership returns, grabación en vivo en la que se recogen nueve temas de puro virtuosismo y energía.

La sonoridad prevaleciente en el disco me recuerda viejas producciones acreditadas a la banda allá por los años 70, como por ejemplo Hymn of the Seventh Galaxy, Where have I known you before, No My stery y Romantic Warrior, trabajo este considerado por algunos críticos como la obra maestra de la agrupación. La plenitud y agresividad de cada instrumentista al ejecutar sus solos, rasgo característico de la buena fusión eléctrica, campea por cada surco de Themo thership returns.

Desde que escuchamos la pieza inicial del CD, es decir, “Medieval overture”, uno tiene conciencia de cuáles son los caminos por los que transitan Corea, Clarke, Ponty, Gambale y White, músicos muy experimentados pero que, aunque llevan años sobre los escenarios, continúan transmitiendo una energía al tocar como si fuesen debutantes en estas lides jazz rockeras.

Las otras piezas del álbum, “SenorMous”, “The Shadow of Low-Sorceress”, “Renaissance”, “Afterthe Cosmic Rain”, “The Romantic Warrior”, “Spain”, “School Days” y “Beyond the Seventh Galaxy”, en su mayoría cortes harto conocidos para los seguidores de esta clase de música, corroboran nuevamente la valía de Return to Forever como una de las agrupaciones insignes para todos aquellos que somos amantes del jazz rock.

El nuevo álbum del guitarrista y productor Dennis Haklar se denomina Lizard’s Tale y es un CDen el que se hace acompañar por el bajista Mark Egan y el baterista Thierry Arpino. A estos dos instrumentistas, se añaden otros invitados, entre los que sobresalen el gran vocalista Jon Anderson (el afamado cantante de los británicos Yes y el no menos renombrado guitarrista de jazz rock Larry Coryell.

Lizard's TaleCon semejante nómina no es sorpresa que el disco que nos entrega Dennis Haklar sea un trabajo sencillamente impecable. Ello se verifica desde el instante en que se escucha la primera pieza de la grabación, “Lizard’s Tale”, justo la que denomina el fonograma. Se trata de un corte de poco más de cinco minutos, en el que, luego de ser presentado el tema por Haklar, él y Coryell entran en un muy intenso intercambio de solos, como para dejar bien claro los caminos por los que transitará la propuesta.

Algo similar acontece en “Low-Lee-Tah”, con ciertas reminiscencias de la música arábigo española. Llega entonces “Leap of Faith”, concebida para guitarra acústica con cuerdas de nylon y con la primera intervención de Jon Anderson, quien desde su peculiar estilo de vocalizar aporta una atmósfera angelical a la pieza, una de mis favoritas entre las once registradas en el CD.

Otros temas que me resultan imperdibles son “Preludetodawn”, “Dawn of an Era”, “Swift messenger”, “Angels in Bahia” y “Crossingover”, en los que también brillan Mark Egan y Thierry Arpino desde el soporte de un bajo y una batería ejecutadas con singular groove. De conjunto, el álbum Lizard’s Tale resulta un llamativo trabajo en el que confluyen algunos pasajes de rock progresivo y mucho de jazz contemporáneo.

En resumen, he aquí un puñado de muy atractivos fonogramas, recomendables no solo para instrumentistas sino para todo amante de la buena música, pues son trabajos que nos invitan a transitar por nuevos horizontes que enriquecen nuestro acervo cultural.

Categoría: Discos | Tags: | | |

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